Zaragoza

¿Cómo afecta el cierzo?

Las personas especialmente sensibles a los cambios de tiempo son las que más padecen la llegada de este viento intenso.

El cierzo azota Zaragoza.
Guillermo C.

Podría pensarse que los habitantes de Zaragoza están acostumbrados al cierzo ya que, fuera de la comunidad, la capital aragonesa es conocida con el sobrenombre de la 'ciudad del viento' o incluso, como bromeaba el cómico Leo Harlem en uno de sus monólogos, la estación de Delicias zaragozana podría funcionar como fábrica de frío planetaria debido a las corrientes de aire que la azotan constantemente. Pero, ¿están los zaragozanos realmente acostumbrados a convivir con el cierzo?, ¿es cierto que puede afectar al comportamiento?

Afecta psicológicamente, ¿realidad o mito?

Aunque a pie de calle el viento puede resultar molesto, la ciencia no ha podido constatar su relación directa con ninguna patología psicológica. Lo que sí que es cierto es que hay personas especialmente sensibles a los cambios de tiempo. "El viento no tiene ninguna causalidad por sí mismo", explica José Francisco Mendi, psicólogo y gerente del gabinete zaragozano Mentalred. "Pero las alteraciones de la normalidad, para personas que tienen una patología o se encuentran en tratamiento, sí que repercuten en su estado", comenta Mendi.

Además de despeinar, el cierzo también puede provocar otros vaivenes de cabeza intensificando las cefaleas. "Algunos pacientes me comentan que con el cierzo les duele más la cabeza", indica Belén Lomba, médico de atención primaria.

Uno de los barrios zaragozanos que más sufre las inclemencias de este viento es Valdespartera que, debido a su altitud y al trazado amplio de sus avenidas, funciona como cauce natural para este fenómeno meteorológico. Pero no es el único...

Según informan los Bomberos, en un día de viento intenso, el número de salidas puede multiplicarse por 10, llegando incluso al centenar. De ellas, dos tercios atienden a caídas de ramas o árboles y el tercio restante corresponde a incidencias varias, que muchas veces tienen que ver con ventanas que se zarandean hasta romperse, antenas que se desprenden de sus anclajes cansadas de soportar los azotes del aire o toldos que, hartos de ondear, amenazan con precipitarse.

Pero el cierzo no es un fenómeno estacional, y se presenta en cualquier momento del año. Hace más de medio siglo, el 17 de febrero de 1954, Zaragoza registró su récord de cierzo, con rachas de hasta 135 km/hora. Desde que comenzó el 2017, las estaciones meteorológicas de Bujaraloz, Calatayud, La Almunia de Doña Godina y Valdespartera, en Zaragoza, han registrado rachas de viento superiores a los 96 kilómetros por hora, lo que supone un riesgo metereológico importante con cierto grado de peligrosidad para las actividades usuales.

A la de colarse por todos los huecos que deja la ropa, se suma otra de las habilidades de este viento: bajar las temperaturas con el fenómeno denominado 'sensación térmica'. A cero grados y sometidos a una racha de viento de 80 kilómetros por hora, el termómetro corporal se desploma hasta los 10 grados bajo cero.

¿Cuál es la calle más ventosa de Zaragoza?

Aunque en cualquier lugar de la capital aragonesa es difícil esconderse del cierzo, hay calles en las que evitarlo es, prácticamente, imposible. Una de las más afectadas es la avenida del Séptimo Arte, una de las arterias centrales de Valdespartera. Otro de los puntos en los que el viento parece fabricarse, además de la ya mencionada estación de Delicias, es la confluencia del paseo de Sagasta con el paseo de la Gran Vía. La avenida de Cesaraugusto, el camino del Pilón en Miralbueno, la confluencia de la calle de Pradilla con el paseo de Cuéllar, el puente de Piedra o la avenida de Valencia son solo una lista de un largo etcétera.

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