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Zaragoza

Albatros, un ejemplo de superación y servicio

Albatros y su guía, Alfonso Martínez, han recibido el galardón del Colegio Oficial de Veterinarios (COVZ).

Albatros, el perro de la Unidad Antiveneno
Albatros, el perro de la Unidad Antiveneno
C. I.

El instinto, el carácter y el trabajo constante no han sido los únicos motivos que han llevado al Colegio Oficial de Veterinarios de Zaragoza (COVZ) a hacer entrega de su galardón anual a Albatros, el perro antiveneno de la Unidad Canina del Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza, y a su guía y compañero, Alfonso Martínez; sino la sorprendente historia que hay detrás.

Con tan solo dos años y medio, Albatros, un Border Collie que desprende vitalidad y energía, fue abandonado en la capital aragonesa en 2014. Fue recogido del Centro Municipal de Protección Animal y seleccionado entre varios ejemplares para recibir un adiestramiento muy especial para convertirse en el único perro de la Unidad Antiveneno del Ayuntamiento de Zaragoza. Se trata de una unidad pionera en España en el ámbito urbano.

Tras cuatro meses de ejercicios, juegos y pruebas, Albatros –o Alba, como lo llama cariñosamente su guía- comenzó a detectar veneno, en concreto hasta cinco sustancias distintas, y a patrullar las zonas verdes de la ciudad.

Con motivo de la celebración del día de San Antón, patrón de los ganaderos y protector de los animales, el COVZ hizo entrega de su Premio Ilustre en reconocimiento a su labor social, sí, pero también a su historia de superación. “Fue un acto muy emotivo, nos conmovió su historia ya que a pesar de haber sufrido un abandono ha sabido volver a insertarse en la sociedad, y encima para hacer una labor tan importante como la de prevenir posibles envenenamientos de otros animales”, asegura Natalia Arnal, Secretaria del COVZ.

Un centenar de salidas en 2016

Albatros comenzó a inspeccionar las zonas verdes en 2014 y tan solo el pasado año realizó más de un centenar de salidas. Además, desde el inicio de la actividad del Mapa de Alerta Zaragoza el pasado mes de mayo coordinado por PACMA Aragón, la Unidad Antiveneno ha recibido en torno a 40 avisos. Más de 50% eran por supuestas sustancias tóxicas.

“Tenemos más de 200 zonas verdes en la ciudad y es mucho espacio que cubrir, además de atender los avisos salimos un par de veces a la semana en busca de cebos envenenados”, explica Martínez, su guía. A pesar de que en el último año no han localizado ninguna sustancia en la vía pública, asegura que la labor de esta unidad es más de carácter disuasorio.

Su forma de trabajar es fácil, Albatros va recorriendo la zona elegida en busca de un rastro de veneno, y cuando lo localiza, se tumba para señalizarlo. “Relaciona el olor del veneno con el de su juguete, para él es un juego”, añade Martínez. “Le hacemos ejercicios para que no pierda la motivación y le escondemos trampas durante las salidas”, afirma.

¿Detectar metal?

Resulta habitual que los zaragozanos denuncien a través de las redes sociales el hallazgo de venenos y trampas para animales, sin embargo, en muy pocos casos se tramitan las denuncias por los cauces adecuados. Esto complica mucho la labor de la OMPA. En estos casos, aseguran que lo primero que hay que hacer es avisar a la Policía Local, que será la encargada de custodiar la sustancia sospechosa y abrir la investigación pertinente.

Además de venenos y raticidas, en algunos casos se registran apariciones de trampas de alimentos con alfileres y clavos en algunos puntos de Zaragoza. Desde la Unidad Canina aseguran que se trata de un tipo de rastreo muy complicado, aunque no imposible. “Para eso es necesario no solo que busque metal, ya que es un material que en el parque se encuentra en muchos objetos, sino que habría que conseguir que el perro asocie el alimento al metal de clavos, cuchillas y alfileres, algo bastante complejo”, asevera.

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