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El controvertido hallazgo de Azuara

Hace 30 años salieron a la luz restos de una villa romana. La familia de Santiago Corzán pide su reconocimiento oficial como descubridor, pero la DGA defiende otra versión.

Uno de los importantes mosaicos que aparecieron en Azuara.
El controvertido hallazgo de Azuara
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Se cumplen 30 años del hallazgo del yacimiento de La Malena en Azuara y, a pesar del tiempo transcurrido, la familia de Santiago Corzán, ya fallecido, reivindica su papel como descubridor de esta historia: "Queremos que se reconozca su autoría, puesto que en los últimos meses se están difundiendo informaciones erróneas". Su empeño es tal que José Luis Lahuerta, su cuñado, que ejerce de portavoz, adelanta la intención de poner el tema en conocimiento del Gobierno de Aragón "para que indague en sus archivos y recabe documentación" que apoye esta tesis, dado que ahora la institución no defiende este origen.

Los hechos, tal y como cuenta, se remontan al otoño de 1986 cuando Corzán, agricultor, se topó en una de sus fincas con unos sillares de piedra que resultaron formar parte de una villa romana de la que hasta entonces no se tenía constancia. Al seguir con sus labores agrarias, el arado tropezó con varios trozos de mosaicos. Entonces, según relata Lahuerta, alertó al Ayuntamiento y a un arqueólogo del Gobierno de Aragón, que solicitó permiso para iniciar unas catas de urgencia en el terreno. "Firmaron un documento por el que mi cuñado autorizaba a hacer las excavaciones", afirma. Operarios que trabajaban entonces en la ermita de San Nicolás, entre los que se encontraba el vecino José Román Roche que, según el Ejecutivo autonómico es el descubridor, se desplazaron a la parcela y colaboraron en la localización de La Malena, considerada de las de mayor importancia del nordeste peninsular, tanto por su tamaño como por su riqueza decorativa.

El yacimiento fue declarado bien de interés cultural en 1992. La DGA inició el procedimiento para su expropiación, pero Santiago Corzán no estuvo de acuerdo con el precio fijado. Primero acudió al Tribunal Superior de Justicia de Aragón, y después, al Supremo, que desestimó el recurso de casación.

Sin embargo, "la sentencia sí le reconoció "la posibilidad de que pudiera iniciar las acciones para la reclamación del derecho a recibir un premio en metálico", al que pueden optar el descubridor y el propietario del lugar en el que hubiese aparecido un yacimiento, según la ley de patrimonio histórico.

Lahuerta, que representa a la viuda, hijos y hermanas de Corzán, destaca que siempre se había atribuido el descubrimiento a su cuñado, "y así se hicieron eco los medios, hasta que, tras su muerte, hace dos años, han aparecido en internet relatos que contradicen los hechos". La DGA defiende ahora la versión oficial de que Santiago Corzán solo era el propietario de la finca donde se encontraron los primeros mosaicos, y que fue José Román Roche, vecino de Azuara, quien los descubrió. Sin embargo, en un documento fechado en junio de 2004, y ratificado por el entonces director general de Patrimonio, se dice que Corzán había sido el autor del "hallazgo casual", que "dio pie a la localización del yacimiento". El Ayuntamiento está elaborando un informe para recabar datos y fechas.

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