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Zaragoza

Indignación vecinal por los excrementos caninos en la plaza de la Piedad de la calle Sepulcro

Lamentan la "dejadez" de algunos usuarios, pese a tener una papelera específica en la misma plaza.

Algunos elementos de la plaza también muestran falta de mantenimiento
Indignación vecinal por los excrementos caninos en la plaza de la Piedad de la calle Sepulcro

Lo que podría ser un rincón bucólico y de recogimiento es más bien un foco de suciedad en el corazón del Casco Viejo de Zaragoza contra el que los vecinos del entorno ya no saben qué hacer.

Las pintadas pueblan las paredes y parte del mural decorativo está desprendido, pero lo que de verdad indigna a los vecinos es la cantidad de excrementos caninos que atestan las zonas de jardín de la plaza Nuestra Señora de la Piedad, pese a existir el cartel de prohibición, una pequeña zona de esparcimiento que además sirve de paso entre la calle Sepulcro y el paseo de Echegaray y Caballero a través de un pequeño túnel peatonal, por lo que es una zona muy frecuentada también por los ciudadanos que se dirigen a pasear y hacer deporte hacia las riberas. "Es pura desidia de la gente, porque tienen la papelera para excrementos de los perros delante, eso es una ausencia total de educación", comenta María Luisa, vecina de la zona, quien explica que "la zona ha mejorado, antes era frecuente ver restos de cartones y ropas de personas que pernoctaban aquí".

Pero este pequeño rincón, además de ser un espacio abierto para el vecindario, algunos días está especialmente animado dado que se encuentra entre el patio del Hogar de Jubilados El Boterón y junto a la iglesia de San Nicolás de Bari, que abre todos los lunes y llegan personas de diversos puntos de la ciudad a escuchar la misa, el Rosario o simplemente a rezar. "Hay mucha devoción a San Pancracio y a San Nicolás de Bari. Yo soy de las Delicias y llevo 30 años viniendo", comenta Rosario, quien explica que "es una pena que esto esté así con lo majo que lo dejaron, lo podrían aprovechar mucho más los abuelos que vienen al centro. Además de lo sucio que está por las cacas huele a orines", dice esta ciudadana.

Desde la Asociación Parque Bruil - San Agustín, su presidenta, Carmen Turégano, apunta que se está al tanto de la situación. "Somos respetuosos con los perros, el problema son algunos dueños de los perros. Por la noche se quedan por allí porque no se ve, suelen dejarlos sueltos y luego son irresponsables y no recogen los restos".

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