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Huertos urbanos, pero de alquiler

Cada vez más personas se animan a cultivar sus propios vegetales en pequeños espacios alquilados, sin apenas alejarse de la ciudad

Huertos de alquiler en Zaragoza
Huertos de alquiler en Zaragoza
TERESA MARTÍN

Cultivar nuestras propias hortalizas y verduras en un huerto de 50 metros cuadrados por tan solo 20 euros al mes. Esta ecológica oferta es la que ofrecen Rosa María Charneca y Pedro José Garza, dos agricultores y ganaderos que a finales de 2011 decidieron poner a madurar una propuesta, de la que cuatro meses después ya han comenzado a recoger sus frutos. Y es que esta pareja zaragozana, propietarios de 50 huertos en alquiler en el Camino de Pinseque –en Garrapinillos-, pondrá en marcha otros tantos en tan solo unas semanas, de los que ya hay lista de espera.

“Nos dedicamos al campo, y teníamos una tierra fértil de la que el año pasado recogimos brócoli, la cual decidimos preparar para el cultivo en alquiler. Mucha gente se acercaba por la zona preguntando si era posible comprar algún terreno cercano para hacerse su huerto, así que decidimos dar el salto”, cuenta Charneca. La respuesta fue masiva y los 50 huertos que ofertaron no tardaron en comenzar a dar sus primeras lechugas.

“Viene desde gente joven, ya que tenemos espacios alquilados por grupos de amigos, hasta jubilados o padres de familia. Lo más llamativo es que casi ninguno de ellos contaba con nociones de agricultura, asesoramiento que entra dentro de nuestra oferta”, comenta Rosa María. “Hoy, algunos de ellos, ya pueden recoger sus judías o sus cebollas”, apunta la zaragozana, que no cree que sea el autoabastecimiento la causa principal del auge de los huertos de alquiler. “Pienso que la gente se ha dado cuenta de que hay que volver al campo. Sobre todo es útil para quienes tienen niños, porque muchos de ellos ni siquiera conocen cómo se siembra una patata o que de una planta sale un tomate. Los más pequeños disfrutan mucho”, apunta la dueña de Huertos El Olivar.

Opinión “totalmente compartida” por Carlos Blasco, un zaragozano de 34 años, que alquiló su huerto a finales de año y que ya cuenta con un buen puñado de hortalizas que esperan ser recogidas, listas para llevarlas a su mesa. “Tengo un niño de dos años y se lo pasa en grande en el terreno, con el carretillo y la tierra. Yo no tenía ni idea de cómo se cultivaba, era algo que me llamaba la atención, pero que nunca había hecho. Ahora estoy encantado de haberme decidido”, dice Blasco. “Lo más importante es que te ayuda a desconectar y a respirar al aire libre. Y si además comes tomate con sabor a tomate, mejor que mejor”, dice el joven, que no falta ningún fin de semana para dar una vuelta y comprobar el estado de sus hortalizas. “Soy vegetariano, lo que todavía me motiva más para cultivar mis propios alimentos”, apunta Carlos Blasco.

Además del asesoramiento personalizado, Rosa María y su marido ponen a disposición de los arrendatarios todas las herramientas necesarias para el cultivo y el agua necesaria para el riego de la tierra. “Intentamos que el ambiente sea lo más confortable posible, ya que al fin y al cabo, es más un proyecto de ocio que de otro tipo. Si además de comprobar cómo crecen las verduras te vas con la bolsa llena, pues mejor que mejor. Hay que aprender a adaptarse a lo que te da la tierra”, concluye Charneda, mientras comprueba cómo han crecido las verduras que ella misma también ha plantado en su huerto.

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