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La escuela infantil del parque Bruil no abrirá este curso y su modelo de gestión, en el aire

Varios indigentes duermen desde hace semanas en el acceso al centro y al parquin. La Policía también ha acudido para reprender a chavales que trepaban hasta lo alto del tejado.

Media docena de vallas, derribadas, protegen la nueva escuela infantil del parque Bruil.
La escuela infantil del parque Bruil no abrirá este curso y su modelo de gestión, en el aire
GUILLERMO MESTRE

A falta de niños, son los indigentes los que en las últimas semanas han aprovechado las instalaciones exteriores de la escuela infantil del parque Bruil. El centro, que está casi completamente terminado, no abrirá este curso. La falta de liquidez para terminar de equipar la guardería y los retrasos en la construcción parecen ser las principales causas. Además, y aunque se daba por seguro que sería la Fundación La Caridad la que gestionaría la escuela, que tendrá más de 150 plazas para niños de 4 a 36 meses, el acuerdo sigue en el aire. "Después de una reunión que tuvimos a principios de año no hemos vuelto a saber nada. Suponemos que conforme se vaya finalizando la construcción volveremos a saber algo", aseguraron desde la dirección de La Caridad.

No obstante, el Ayuntamiento de Zaragoza achaca el retraso, sobre todo, a los plazos de procedimiento para abrir una instalación de este tipo. "Para poder abrir el periodo de matrícula, hace por lo menos 3 meses que el Gobierno de Aragón debería haber inspeccionado las instalaciones y dado el visto bueno. Pero como el centro no estaba terminado en ese momento, no pudo ser", aclaran. Sobre la gestión de la escuela infantil aclaran que siempre se pensó en La Caridad, pero que es un proceso que sigue abierto.

 

Cuatro millones

Esta guardería ha sido muy demandada por la escasez de plazas infantiles para estas edades que hay en la ciudad. La obra, que tiene una inversión aproximada de 4 millones de euros, se está ejecutando dentro del Plan de actuaciones del Fondo Estatal para el Empleo y Sostenibilidad Local (FEESL) del Gobierno de España. Además, se destinaron 1,08 millones de euros a habilitar un aparcamiento subterráneo de 2 plantas para dar cobertura a los vecinos. No obstante, la estructura ha sufrido varios contratiempos que la han retrasado. Hace un año, y debido a la cercanía de la escuela al caudal subterráneo del río Huerva, hubo que modificar el proyecto y cambiar el sistema de cimentación para garantizar su idónea impermeabilización. Además, se retranqueó el área de los micropivotes, tal y como recomendaba un informe elaborado por la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Aunque las instalaciones están cerradas con llave, algunos indigentes han retirado las vallas que estaban a la entrada y, según los vecinos, a menudo duermen resguardados en un pequeño soportal o en la bajada al párquin, aunque nunca han accedido al interior del edificio ni del aparcamiento, que está tapiado. Ayer en la zona podían verse algunos restos, así como botellas y una manta medio escondida a unos metros, en la fachada posterior de la guardería.

El equipamiento da al parque Bruil, y en una higuera cercana habían 'tendido' unas camisetas en el tronco del árbol. Según otros vecinos, a veces lavan la ropa en el río, que discurre a escasos metros, y la ponen a secar en las ramas.

En cualquier caso, y debido a la cercanía del albergue municipal de transeúntes, el parque Bruil está lleno de indigentes que pasan el día tumbados en el césped y los parterres o sobre los bancos. Otros pasan la noche también bajo los portales de un grupo de viviendas que están detrás del edificio Trovador, y junto a la guardería. "La Policía viene a menudo y los echa -aseguró ayer Pilar, una vecina de la zona-. Pero aquí el tema de los sin techo se ha hecho crónico", asegura.

Además, y hasta hace unos días, chavales de unos 10 años aprovechaban un terraplén cercano a la escuela para trepar hasta el tejado y hacer de las suyas. "La semana pasada se pusieron a tirar piedras y llamamos a la Policía", añadió Pilar. Los agentes se acercaron hasta el parque y su sola presencia disuadió a los chavales. No obstante, no ha habido quejas por el comportamiento de los indigentes, a los que los agentes les invitan a abandonar la zona a diario.

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