Zaragoza

CRIMEN EN ZARAGOZA

El dueño del cibercafé murió por un golpe en la cabeza antes de ser sepultado en hormigón

La autopsia revela que el crimen se perpetró hace tres o cuatro semanas, ya que el cadáver estaba en una primera fase de putrefacción. No se han hallado lesiones de arma blanca, lo que podría descartar la tortura.

El levantamiento del cadáver duró siete horas
El dueño del cibercafé murió por un golpe en la cabeza antes de ser sepultado en hormigón
ARAGÓN TV

Con un fuerte golpe en la cabeza. Así acabaron con la vida del dueño del locutorio de la calle de Navas de Tolosa, un zaragozano de 35 años e identificado con las iniciales R. J. F. E. En cualquier caso, la autopsia practicada ayer al cadáver ha revelado que el hombre estaba muerto cuando lo sepultaron en hormigón, detrás de la barra del cibercafé. Tampoco se han hallado evidencias que hagan pensar en una posible tortura, ya que el cuerpo del fallecido no presentaba heridas de arma blanca. Como informó ayer este periódico, el hombre tenía puesta una bolsa de plástico en la cabeza, pero la causa del deceso no fue la asfixia sino el traumatismo craneoencefálico.

Los especialistas del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas de la Policía (GOIT), desplazados especialmente desde Madrid para abrir el sarcófago de hormigón, confirmaron la presencia del cadáver sobre las cinco de la tarde. A partir de ese momento, sustituyeron la radial y el martillo percutor por el cincel y el cepillo para, con ayuda de forenses y antropólogos, conseguir liberar por completo el cuerpo de su particular armadura. Algo que consiguieron cerca de las once de la noche del viernes, cuando el furgón de la Hermandad de la Sangre de Cristo se llevó el cuerpo al Instituto de Medicina Legal de Aragón.

Como adelantó ayer este periódico, fue a través de las huellas de la mano como se consiguió identificar al fallecido y confirmar que se trataba de uno de los dos socios del negocio del locutorio, que llevaba cerrado alrededor de un año. El buen estado de la piel de los dedos permitía adivinar que el fallecimiento no se había producido hace mucho tiempo, lo que ha terminado confirmando la necropsia. De hecho, según fuentes próximas a la investigación, esta data el fallecimiento hace tres o cuatro semanas.

El cadáver se encontraba en una primera fase de putrefacción. De hecho, exteriormente todavía era reconocible. Fue la descomposición interna la que generó una serie de líquidos y el consiguiente hedor, que fue el que puso en alerta a los vecinos del inmueble ubicado en el 5-7 de Navas de Tolosa.

Según informó ayer la Jefatura Superior de Policía en Aragón, los agentes que accedieron el jueves al local comprobaron enseguida que esa pestilencia provenía de una especie de murete o mesa baja situada detrás de la barra del cibercafé. Al acercarse, hallaron también restos de lo que parecía ser sangre seca. A partir de ese momento, y ante las razonables sospechas de que podrían estar en el escenario de un crimen, los funcionarios decidieron poner el asunto en manos del Grupo de Homicidios.

El local estuvo precintado y custodiado durante toda la noche del jueves, ya que se había pedido la colaboración del GOIT para acceder al arcón de hormigón, y sus especialistas no llegaron con las herramientas precisas hasta la mañana siguiente.

 

Una 'lápida' de 10 cm de grosor

Los técnicos explican que el hormigón, al fraguar, libera mucho calor, lo que aceleró la descomposición interna del cadáver sepultado bajo la barra del cibercafé de Las Delicias. Pese a su solidez, se trata de un material poroso, de ahí que el olor a putrefacción emanara fuera del establecimiento y se colara en la caja de escalera del inmueble.

Según ha podido saber este periódico, lo que resultó más complicado fue desprender el cuerpo de lecho de hormigón, ya que este, también por el efecto del calor, se vuelve muy adhesivo y se funde con la piel y la ropa.

Para confirmar que había un cadáver escondido debajo hubo que perforar la plancha de hormigón que lo cubría, una especie de 'lápida' de diez centímetros de grosor. Quien o quienes intentaron ocultar el cuerpo de la víctima, ni siquiera se molestaron en picar en el suelo para hacer una pequeña fosa. Simplemente, se limitaron a estirar el cuerpo del fallecido y taparlo con el hormigón.

 

Se desconoce el móvil

Como informó ayer este periódico, la víctima pudo aparecer con la camisa subida y los pantalones un poco bajados. Los investigadores mantienen abiertas todavía todas las vías de investigación, pero no parece que por la forma en que encontraron estas prendas haya que pensar directamente en un móvil de carácter sexual. De hecho, pudo ser al arrastrar el cuerpo por el suelo cuando la ropa que llevaba puesta la víctima se bajó un poco.

El análisis de las cuentas bancarias y la situación económica del fallecido así como sus posibles enemistades permitirán a los investigadores ir centrando poco a poco la investigación. De momento, las diligencias judiciales del caso siguen bajo secreto. Y todo apunta a que este podría prorrogarse todavía algún tiempo. Por lo menos, hasta que se consiga practicar alguna detención.

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