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VECINO DE ZARAGOZA ACCIDENTADO EN GRAN VÍA

Serafín Santafé: «Solo quiero advertir del peligro de los nuevos bordillos del tranvía»

Serafín Santafé sufrió una tremenda caída al tropezar con uno de los nuevos bordillos de Gran Vía. No era el primero en darse un golpe en ese punto. Ayer, la sociedad del tranvía puso una valla para evitar más accidentes

Serafín Santafé, delante del bordillo con el que tropezó.
Serafín Santafé: «Solo quiero advertir del peligro de los nuevos bordillos del tranvía»
ARáNZAZU NAVARRO

Que yo sé que la culpa es mía, que uno va despistado y pensando en sus cosas, pero, hombre, poner un bordillo así junto al paso de peatones?». Serafín Santafé, a sus 86 años, encaja con sorprendente buen humor el golpe. Y menudo golpe. El pasado jueves se trastabilló con un bordillo de la plataforma tranviaria y, aunque se resistió, acabó en Urgencias con varios puntos de aproximación en un ojo y contusiones en el brazo y una pierna. «Parecía un Ecce Homo», bromea, al tiempo que explica que cayó 'a peso', se clavó las gafas y, por suerte, los transeúntes enseguida se acercaron a socorrerle. «Y los propios operarios de la obra, es que la sangre es muy escandalosa. Me quería ir a casa, vivo cerca de Alférez Provisional (actual Martín Ruizanglada) pero, incluso, avisaron a la Policía». Los agentes realizaron su informe procedente y preguntaron a Serafín si quería hacer una denuncia a lo que el accidentado contestó: «No, no, ha sido una torpeza mía. Yo lo que quiero es que señalen la zona de alguna forma para que a nadie le pase lo mismo que a mí».

Así, después de las curas en Urgencias, Serafín trató de hablar con 'alguien' de la obra del tranvía porque -además- en sus años mozos fue ingeniero y maestro industrial por lo que sabe bien lo que se hace. Aquí comenzó la segunda parte de su peculiar tragedia griega. «Los operarios que trabajan en el cruce me dijeron que ellos no podían hacer nada, que son una subcontrata y se dedican únicamente a ejecutar lo que les ordenan». Así que lo mandaron a la empresa de Los Tranvías, donde le remitieron a cocheras, en Valdespartera, y donde, a su vez, le dijeron que «volviera a las oficinas de Los Tranvías, de donde recién llegaba», cuenta Serafín con más rabia que dolor, y con un listado con nombres y apellidos de la gente que lo iba rebotando? «Cuando pedí hablar con el arquitecto de la obra hasta me dijeron que tendría que ir a Barcelona», que es donde Iñaki Alday tiene su despacho.

«El problema es que no se dirigió al Punto de Información del Tranvía, en la plaza de San Francisco, que es donde atendemos estas consultas. En Cocheras de Valdespartera aún estamos de mudanzas», se justifican fuentes de la empresa constructora.

Los responsables de la obra han reaccionado rápido y han colocado llamativas vallas que alertan del bordillo para que la gente no tropiece. Además, explican que es un punto complicado en el que las vallas del Adif, de la obra de la estación de Cercanías, se confunden con las de la UTE constructora del tranvía.

«Yo sé que tenía que haberlo visto, pero el paso de cebra provisional hace un extraño, acaba en diagonal y uno cruza mirando la fachada de enfrente y no ve el bordillo», insiste Serafín, horas después, en el mismo punto del accidente, señalando cómo muchos peatones cruzan saltando el dichoso desnivel. Efectivamente, es difícil cruzar por donde es debido, el color del bordillo se confunde con el resto del arcén y más de uno -incluso mujeres con niños y, para más inri, incluso los propios operarios de las obras- se tropieza y se tambalea. «Es que, además, el suelo está tan duro?», bromea Serafín, señalando la grava y el hormigón, y tirándole los puntos de aproximación cuando sonríe.

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