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VIVIENDA PROTEGIDA

Las viviendas y el centro cultural de Las Armas estarán en marzo tras 20 años de lucha vecinal

La reforma ha permitido la construcción de 82 VPO, una nueva plaza y un equipamiento destinado a la música.

Vista desde la calle de Las Armas del centro cultural, al fondo, y de los bloques de viviendas.
Las viviendas y el centro cultural de Las Armas estarán en marzo tras 20 años de lucha vecinal
ARáNZAZU NAVARRO

«Lo que ha costado...». Cuando el veterano dirigente vecinal del Casco Histórico José Luis Terol pasa junto a las obras del plan especial de la calle de Las Armas, recuerda los avatares sufridos por un proyecto que con el paso del tiempo se ha convertido en «un símbolo» de la lucha por la recuperación del barrio de San Pablo. El próximo mes de marzo estarán acabadas las obras, que incluyen un equipamiento dedicado a la música, 82 viviendas protegidas y espacios libres. Atrás quedan más de 20 años de reivindicación vecinal por la dignificación del que era uno de los solares más degradados del barrio. Como dice Terol, «era la zona cero de nuestro Casco».

Estos días, los operarios dan los últimos retoques a las obras, especialmente a las del centro cívico que estará dedicado a la música. Las viviendas, ya terminadas, están en este momento en fase de adjudicación y, posiblemente, en el plazo de cuatro o seis meses se entreguen las llaves. En total, se han invertido unos 14 millones de euros en este solar, de casi 4.000 metros cuadrados, y han pasado casi 12 años desde la aprobación del proyecto para que al fin haya visto la luz.

El centro dedicado a la música aspira a convertirse en el motor del barrio. Situado en la nueva plaza de Mariano de Cavia, junto a la calle de Sacramento, dispone de 2.521 metros cuadrados repartido en dos alturas y dos sótanos. Su gestión saldrá a concurso este mismo mes de febrero y, según fuentes municipales, existen empresas vinculadas a la gestión cultural o a la hostelería interesadas en el proyecto.

Escenario exterior

Las nuevas instalaciones incorporan cabinas de grabación, zona de lectura, archivos de material audiovisual, un espacio multiusos para conciertos, zona de producción... Pero las actividades musicales no se limitan al interior del edificio. Se ha previsto un escenario exterior junto a una fuente que vierte sus aguas hacia un patio inglés. Además, se ha incluido un bar, que tendrá un uso compatible con el nuevo centro cultural.

Respecto a las viviendas, la mayoría son de dos dormitorios, sala de estar, cocina y baño, con una superficie media de 57 metros cuadrados. No obstante, también hay pisos de uno, tres y cuatro dormitorios. El objetivo de estos bloques residenciales es atraer a nueva población que pueda facilitar una renovación social de la zona. Su tipología es la de los pisos protegidos de alquiler con opción de compra. Además, se han previsto 111 plazas de aparcamiento, 116 trasteros y 9 locales comerciales.

Estas nuevas viviendas permiten generar un espacio abierto interior que será de uso público. En este lugar se ha previsto habilitar un cine de verano, con una pérgola pantalla, y donde se podrían realizar otras actividades, como un mercadillo o un espacio de juegos y baile. Por último, el proyecto se completa con la rehabilitación de dos edificios existentes, en uno de los cuales se construirá un centro de emprendedores.

«Ha habido 10 años de inacción»

En definitiva, un cambio radical a un espacio que durante décadas fue una de las heridas más sangrantes del barrio de San Pablo. José Luis Terol recuerda que el devenir de este proyecto se ha prolongado demasiado. No en vano, tras años de peticiones vecinales, el plan especial se aprobó en 1999 y no fue hasta 2007 cuando se colocó la primera piedra de las obras. Los problemas para hacerse con la titularidad de todo el solar, que tenía numerosos pequeños propietarios, dificultó mucho las cosas. Pero, pese a las complicaciones, Terol cree que «el retraso no está justificado». «Ha habido un periodo de 10 años de dejación e inacción política», afirma.

«Cuando llegue la inauguración del plan de la calle de las Armas, nos vamos a alegrar, porque es de sentido común. Pero el contraluz es que en el año 99, el Casco Histórico estaba en el candelero y ahora no. Hace varios años que el barrio dejó de estar en la agenda política», dice Terol. Por eso, a pesar del nuevo dinamismo que supondrá esta emblemática actuación, recuerda que aún queda mucho por hacer. «Todavía no hemos acabado», concluye.

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