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SUCESOS

La Policía busca testigos de la muerte del hombre que falleció en Cesáreo Alierta

Quieren localizar al taxista que no paró y a los que robaron la cartera a la mujer de la víctima.

La muerte de Jesús Villa Sierra por un infarto en la calle de Cesáreo Alierta conmocionó a los zaragozanos por las circunstancias en las que se produjo. Como publicó HERALDO, en la madrugada del pasado sábado, su mujer, Pilar Barceló, paró un taxi -que no se detuvo- y, con su marido desplomado en el suelo, una de las personas que se acercaron a ayudarle le quitó la cartera.

El visionado de las imágenes de una sucursal de la CAI próxima al lugar de los hechos no ha servido, de momento, para identificar al taxi que pasó por delante y que, tras hacer un amago de detenerse, siguió adelante. Tampoco ha ayudado a que se reconozca al grupo de tres personas, dos jóvenes y un hombre de unos 50 años en estado ebrio, que sustrajeron el monedero del bolso que ella había colocado debajo de la cabeza de su marido, para que no la apoyara en el suelo.

Por eso, la Policía Nacional solicita a los testigos que presenciaran tan lamentable suceso que se pongan en contacto con la comisaría de San José, encargada de la investigación.

Una de las personas fundamentales para resolver este caso es el inmigrante, al parecer de origen magrebí, que ayudó a Pilar Barceló cuando su marido se desplomó.

"Le dije que había parado un taxi y él se acercó hasta la calzada para decirle que esperara. Pero volvió y me dijo: Señora, el taxi se ha marchado". La intención de Pilar Barceló era comunicar al taxista que su marido estaba muy enfermo y que necesitaba que los llevara a Urgencias o que avisara al 112. Es probable, según un primer avance de la autopsia, que muriera cuando cayó al suelo. "Pero en esos momentos nadie sabía hasta qué punto mi marido estaba mal y podía recibir ayuda", afirma.

El inmigrante llamó a la Policía con su propio teléfono, lo que puede facilitar su localización. "De hecho, me pasó el móvil para que explicara lo que pasaba a la agente que atendió la llamada", cuenta. "Me intentaron tranquilizar y anunciaron que nos iban a mandar una ambulancia", detalla Pilar Barceló. Luego llegaron varias dotaciones policiales y los sanitarios, que no pudieron hacer nada por reanimar a su marido.

Cuando la Policía pidió el DNI a la mujer, descubrió que además de la fatalidad de haber perdido allí mismo a su marido, alguien le había robado la cartera aprovechando tan desgraciadas circunstancias. El fallecido, que trabajaba como montador de muebles y era un antiguo alumno de Agustinos, no tenía antecedentes de dolencias cardíacas.

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