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Los cincovilleses de Nicaragua

El poblado nicaragüense que lleva el nombre de la comarca zaragozana ha sido objeto de una profunda transformación desde 2011 gracias a la colaboración de particulares, empresarios e instituciones aragonesas.

Un grupo de nicaragüenses, delante del poblado reconstruido con la ayuda de Aragón.
Los cincovilleses de Nicaragua
GONZALO DE ENA

A casi 10.000 kilómetros de distancia de Ejea de los Caballeros, Tauste, Sádaba, Uncastillo y Sos del Rey Católico existe otro núcleo de población al que también se le conoce como Cinco Villas. En este caso no es una comarca, como ocurre en el caso del territorio situado en el noroeste de Aragón, sino un poblado norteño del país centroamericano de Nicaragua.

La historia del Poblado Cinco Villas de Aragón está, ineludiblemente, ligada con la de la comarca zaragozana. Una historia que comenzó en el 2001 y que, más que una historia, es un cuento o un sueño hecho realidad gracias a los esfuerzos de las personas de estos dos territorios separados por una gran masa de agua, pero unidos por unos lazos emocionales que no son más pequeños.

La fotografía del núcleo nicaragüense por aquel entonces reflejaba una agrupación de chabolas rodeadas de peñascos, sin tierras para cultivar, sin animales y sin ni siquiera relaciones con sus vecinos de Pueblo Nuevo, localidad de la que dependen también en la actualidad. Hoy, casi diez años después, la imagen es bien distinta: un trazado en retícula romana organiza las viviendas de 19 familias, de alrededor de un centenar de personas, que disponen de huerto, de animales y de ilusiones.

Todo ello gracias a la colaboración de alrededor de 3.000 personas de la comarca aragonesa, de varias empresas de la zona y del Ayuntamiento de Ejea, que puso una de las primeras piedras al comprar el solar en el que edificar las nuevas construcciones y destinar varias importantes partidas presupuestarias adicionales.

Cada cual ha aportado en mayor o menor medida, pero todos con un objetivo común: "Queríamos que ellos se organizasen y que, sobre todo, tuvieran el control de sus vidas, que pudieran alimentarse y vivir", explicó Gonzalo de Ena, uno de los impulsores de esta iniciativa, en la que también han contado con la colaboración de la Organización No Gubernamental (ONG) El Ciprés.

Y lo han conseguido con fondos económicos, pero, ante todo, con pequeños detalles. Como cuando en 2004, gracias a la colaboración de empresas de la comarca impartieron un curso de capacitación agrícola que permitió a las familias de Nicaragua aprender a explotar al máximo los recursos que tenían a su alrededor.

O en 2005, cuando los niños de varios colegios de la comarca se enteraron de que las cerdas preñadas serían un gran negocio para sus vecinos cincovilleses de Nicaragua. Rompieron sus huchas, pidieron propinas extraordinarias a los abuelos y enviaron hasta allí a Luisa, Santa, Riverana, Taustana, Ejeana y Pajarita. Eran seis cerdas con sus futuros retoños que representaban a quienes habían colaborado desde el CRA Luis Buñuel, las localidades de Santa Anastasia, Rivas, Tauste y Ejea y un negocio zaragozano.

Estos detalles, y muchos más, son los que han hecho posible el Poblado Cinco Villas de Aragón. "En un primer momento, el núcleo se llamaba Ranchería Cinco Villas, pero ranchería es un término que allí se relaciona con la pobreza extrema y ellos ya no se sienten así, de modo que cambiaron el nombre", señaló orgulloso De Ena.

Por delante, eso sí, todavía quedan quehaceres y sueños que cumplir. Como el de Gonzalo de Ena, que anhela que la Ejea de los Caballeros que tanto ha trabajado por Nicaragua se hermane con el Poblado Cinco Villas. "Es complicado y más en la situación en la que nos encontramos, pero ojalá algún día se produzca ese hermanamiento", reconoció. Entretanto, los implicados en esta iniciativa trabajan para seguir construyendo más casas con paredes de cemento y tejados de zinc que minimicen los efectos climatológicos adversos.

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