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Zaragoza
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FIESTAS EN ZARAGOZA

Las calles del centro se llenaron de luz

Miles de personas participaron en la procesión del Rosario de Cristal, que discurrió por el centro de la ciudad. Los últimos faroles, los más espectaculares, despertaron la admiración del númeroso público.

Numeroso público contempló la procesión. En la imagen, el Primer Misterio Glorioso, que portaba la Hermandad de Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza.
Las calles del centro se llenaron de luz
JOSé MIGUEL MARCO

El Rosario de Cristal volvió a llenar de luz las calles de Zaragoza. Un año más, la procesión que escenifica el rezo del Rosario tuvo una enorme vistosidad, y el número de fieles que visten traje regional y portan o acompañan los pasos superó ampliamente a los que llevaban vestimenta habitual. Cuando el cielo se oscureció por completo y salieron a la calle las carrozas que portan los faroles figurativos, el Rosario alcanzó su máxima espectacularidad.

Desde las seis y media de la tarde los alrededores de la antigua iglesia del Sagrado Corazón, en la plaza de San Pedro Nolasco, empezaron a poblarse de una multitud abigarrada y colorista con velas y faroles en las manos. Desde hace más de una semana, todo estaba a punto para la procesión: todos los faroles revisados y puestos a punto, y colocados en el orden de salida necesario. El ambiente era festivo, pero en cuanto empezó la marcha se adueñó de él un respetuoso silencio.

Momentos antes de incorporarse a la procesión, el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, declaraba: "El Rosario es la oración más sublime de la vida cristiana. Es rezarle a Dios con las mismas palabras con que María le rezaba a Dios". El arzobispo presidió el Rosario, que fue uno de los más concurridos de los últimos años. Entre las autoridades, diversos miembros de la corporación municipal (Pilar Alcober, Modesto Lobón...). Destacaron, por la elegancia de sus trajes típicos, las populares Luisa Fernanda Rudi y Rosa Plantagenet-White.

La procesión comenzó a las 19.00. Abrió la marcha el estandarte negro y oro de la Real Cofradía del Rosario, seguido de la imagen de Santo Domingo de Guzmán. Luego, la Gran Cruz del Rosario y los faroles de los misterios, divididos en Gozosos, Dolorosos y Gloriosos, seguidos del farol de reciente construcción y con el que se han querido simbolizar los cinco Misterios Luminosos instituidos por Juan Pablo II.

El Rosario ha crecido mucho en los últimos años y, así, la mayor parte de los misterios son portados y acompañados ya por siete u ocho asociaciones, cofradías y parroquias, cada una con distinto número de miembros. Así, por ejemplo, el Tercer Misterio Gozoso es portado por la OJE (Organización Juvenil Española), de apenas una decena de componentes. El Quinto lo portan los Maristas y la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, con cientos de personas.

Mientras desfilaban los misterios por las calles del centro de la ciudad (Santo Dominguito de Val, San Vicente de Paúl, Coso, plaza de España, Alfonso I, plaza del Pilar, plaza de la Seo, plaza San Bruno, Sepulcro y, ya de vuelta, San Vicente de Paúl y San Jorge), por la megafonía se invitaba a la reflexión y el rezo.

La procesión está calculada para que, entre dos luces, salgan a la calle los faroles más espectaculares: la Asunción de la Virgen, el Ángelus, los Santuarios Marianos, la Marina, el Alcázar de Toledo, la carroza de la Venida de la Virgen, la Santa y Angélica Capilla, la Sagrada Familia, la Salve, Santo Dominguito de Val y la Hispanidad. Cerraban la marcha las autoridades religiosas (junta directiva de la Cofradía del Rosario, Cabildo Metropolitano y arzobispo de Zaragoza) y civiles, con representación de la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento.

Como todos los años, el farol más seguido por los miles de personas que siguieron el Rosario de Cristal fue el del templo del Pilar. Construido en 1872 por al abogado de Épila Policarpo Valero, que empleó 30.000 piezas de cristal, su paso continúa despertando la admiración del público. Al llegar a las plazas del Pilar y de la Seo es el objetivo preferido por los fotógrafos. Pasadas las 10 de la noche el último farol regresó a la iglesia del Sagrado Corazón. Y a renglón seguido se supervisaron los faroles en busca de desperfectos.

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