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certamen de jota

Ángela Aured se corona

El jurado dejó desierto el Extraordinario de canto masculino.

Ángela Aured, sobre el escenario
Ángela Aured se corona
ESTHER CASAS

Al terminar el certamen lo explicaba Sergio Aso, director de la rondalla: “Las variaciones que tocamos no dificultan la entrada del cantador. Quizá lo despistan, porque no perciben el compás: se fijan en la melodía y el ritmo de la melodía está envenenado. Tienen que escuchar la guitarra y no la bandurria”. El caso es que, por los nervios, o por las variaciones, que no son habituales, varios cantadores entraron mal a las rondaderas (en las semifinales, según cuentan, la mayoría) y eso marcó la CXXIV edición del Certamen Oficial de Jota.

Si uno quiere doctorarse no puede cometer fallos. Esa es, o debería ser, la ley de oro del certamen. Pero el caso es que el Extraordinario de canto masculino quedó desierto (cuando todo parecía indicar que Vicente Olivares iba a entrar en la Historia con su sexto campeonato) y volvieron los abucheos y pataleos a la sala Mozart.

Olivares, pese a ello, estuvo bien y bravo. A una edad en la que la mayoría de los cantadores se dedican a regar el jardín, él puede decir que se mantiene en la elite, soberbio y magistral, con una potencia que ya quisieran muchos chavales. Puso el auditorio boca abajo con la última rondadera: “Como me voy a olvidar/del ilustre Labordeta./Será esta jota, señores/un Canto a la Libertad”.

No fue el único que recordó al cantautor. También lo hizo Elena Casaña, la racial cantadora de Albalatillo. Destacaron Roberto Ciria, Lorena Palacio y Sergio Sanz, muy estilista.

 

Garra y estilo en la campeona

Ganó, en categoría femenina, Ángela Aured. La cantadora de La Muela tuvo la suerte de cara, porque en el sorteo tocó de obligado uno de sus estilos favoritos, ‘la Golondrina’, y con él arrancó, para seguir con una de estilo ‘Utebo’, una ‘fiera’ y las rondaderas. Tiene una voz de platino, presencia escénica y garra. Y_una forma de ‘decir’ la jota muy personal.

En baile, ganaron el Extraordinario Patricia Sariñena y Álex Aldea, que en 2009 obtuvieron el Ordinario. Desde el 2003 no ocurría que la misma pareja ganara consecutivamente los dos premios, lo que ya de por sí es indicio del arte que lleva dentro esta pareja. Patricia Sariñena baila habitualmente con Nobleza Baturra y Álex en el grupo El Pilar: son solo pareja de concursos. “La jota bien bailada es aquella que hace vibrar al público, con la expresión, con la forma de marcar... -señalaba ayer Álex Aldea-. Para nosotros la relación personal es muy importante. Somos muy amigos fuera del escenario y por eso nos sentimos tan bien bailando juntos”.

En el Ordinario ganaron la pareja formada por Elena Gaspar y Jorge Salazar, el potente Julio Latorre, de Montalbán, y la zaragozana Elena Alconchel, que desde hace años tiene cuajo de campeona pero hasta ahora no le habían querido dar el premio. Ya puede pasar página e ir a por el Extraordinario. Destacó también, sin premio, Fernando de la Natividad. La rondalla -que este año introdujo el contrabajo-, soberbia, como suele. Al igual que José Luis Urbén y María Pilar García Salinas acompañando a los bailadores.

Pero el dato curioso de la tarde tiene nombres y apellidos: Roberto Plo Villa. No es extraño que no se le conozca mucho. Hace ahora un año, este chaval no sabía cantar ni “En Zaragoza un cañón”. Empezó a tomar clases justo después de las fiestas del Pilar de 2009, sin ningún contacto previo con la jota, y participó en su primer concurso hace ahora cuatro meses. El que haya llegado a la final del Ordinario con tan poca experiencia revela que es un cantador del que habrá que estar pendiente. Voz y estilo no le faltan.

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