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Zaragoza

SENTENCIA

Ejea indemnizará con 6.700 euros a un vecino por el ruido de la carpa de fiestas

El juzgado estima que el afectado, que tuvo que alojarse en un hostal, sufrió daños morales.

El Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros tendrá que indemnizar a un vecino de la localidad con 6.770,40 euros por los daños causados debido al exceso de ruidos que se produjo en la carpa municipal durante las fiestas de la Virgen de la Oliva del año 2007. Así lo ha dictaminado el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Zaragoza, institución que ha concluido que el Consistorio de las Cinco Villas deberá pagar 6.000 euros en concepto de daños morales y 770,40 porque el particular y su familia tuvieron que alojarse en un hostal durante la semana de celebraciones.

Se trata de una sentencia contra la que no cabe posibilidad de recurso y que, por tanto, obliga al Ayuntamiento a pagar más de un millón de las antiguas pesetas porque la contaminación acústica vulneró el derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio de Antonio Miguel Benavente.

Los hechos se remontan a 2004, cuando el demandante aseguró que comenzaron los excesos de ruido en la carpa municipal, situada justo enfrente de su lugar de residencia. Desde entonces, y ante los problemas que ocasionaron las actuaciones musicales en dicha ubicación durante los tres años siguientes, se puso en contacto con el Ayuntamiento en varias ocasiones, pero no obtuvo respuesta alguna. “Intenté dialogar con las instituciones, pero solamente me pusieron trabas”, lamentó.

En el periodo comprendido entre 2004 y 2007 fueron varias las ocasiones en las que el vecino de Ejea requirió los servicios tanto de la Policía Local como de la Guardia Civil para que realizaran las correspondientes mediciones de los niveles de ruido. “Me encontré con bastantes dificultades a la hora de poder realizar las mediciones; siempre se producía un problema u otro, aunque, finalmente, pudimos realizarlas”, explicó Benavente. Unas pruebas que, en efecto, confirmaron que no se estaba cumpliendo con lo establecido en la legislación.

En 2007 el perjudicado hizo llegar al Consistorio una reclamación que, un año más tarde, terminaría en los juzgados, pese a que él insiste en que no era su objetivo: “Desde el primer momento dejé claro que no me oponía a la juerga en mi localidad ni exigía el traslado de la carpa; simplemente reclamé que bajaran el volumen de los sonidos procedentes de la carpa o que me proporcionaran un lugar en el que poder descansar”.

No obstante, debido a la falta de acuerdo, ambas partes se encontraron en el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de la capital aragonesa a mediados del pasado septiembre. El juez resolvió el caso a favor del demandante, cuyo abogado, Sergio Piracés, advirtió de que situaciones como esta podrían producirse con frecuencia a corto plazo. “La doctrina está evolucionando en este sentido y ampara estas situaciones porque el ciudadano no tiene el deber jurídico de soportar un daño, pese a que una actividad vaya en beneficio de la comunidad”, subrayó Piracés.

Sin embargo, el abogado demandante reconoció que el proceso planteó algunos interrogantes. “Sabíamos que teníamos razón, pero también que eran pocas las sentencias que se habían producido con anterioridad y que dieran la razón a la acusación en casos idénticos o muy similares a éste”, expresó.

Otra demanda

La acusación y el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros, que hasta el momento ha preferido no pronunciarse sobre este asunto públicamente (el alcalde, Javier Lambán, eludió ayer hacer declaraciones), podrían volver a verse las caras en los juzgados porque Antonio Miguel Benavente interpuso otra demanda de estas mismas características por unos hechos similares ocurridos durante las fiestas del año 2008. Aunque hay una diferencia, ya que el afectado confió en que no sea necesario llegar a este extremo: “Me gustaría que hubiera un acuerdo antes porque aquí somos todos conocidos”, concluyó.

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