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SUCESOS

Una mujer muere electrocutada en una piscina portátil en Miralbueno

Dos vecinos salvaron a su pareja, que también recibió una descarga al intentar auxiliarle.

La Hermandad de la Sangre de Cristo realizando un servicio
Una mujer muere electrocutada en una piscina portátil en Miralbueno
JOSé MIGUEL MARCO

Una mujer de 47 años, María Rita Monzón Gómez, murió ayer en el patio de una vivienda de Miralbueno al electrocutarse mientras se bañaba en una pequeña piscina portátil. Cuando intentaba auxiliarle, su pareja también recibió una descarga que le hizo perder el conocimiento, pero salvó la vida gracias a la providencial intervención de dos vecinos que acudieron tras oír los gritos y tuvieron los reflejos de cortar la corriente eléctrica antes de acercarse a los accidentados.

El hombre recuperó la consciencia por sí mismo mientras sus salvadores llamaban al 112, pero cuando llegó la ambulancia de los Bomberos ya no se pudo hacer nada por la mujer. Todo apunta a que la electrocución se debió a que el agua de la piscina -en la que apenas cubría hasta la cintura- entró en contacto con el sistema eléctrico de la pequeña depuradora que utilizan este tipo de instalaciones. De hecho, los vecinos de la víctima comentaron que alguna vez le habían recomendado que tuviera cuidado con los cables.

Los hechos ocurrieron en el número 33 de la calle Vistabella, una vivienda situada en la parte antigua de Miralbueno que es propiedad del hermano de la fallecida. Poco antes de las 17.00, María Rita Monzón Gómez estaba dándose un baño en la piscina portátil que estaba montada en el patio de la casa cuando, por causas que está investigando la Policía Nacional, sufrió una descarga eléctrica.

La mujer chilló pidiendo ayuda y su pareja, identificada como Gregorio, intentó auxiliarle sin darse cuenta de que él también podía electrocutarse. El hombre sufrió la descarga, perdió la consciencia y quedó semisumergido con las piernas fuera del agua.

Los gritos de ambos alertaron a un matrimonio que en ese momento se encontraba en la casa de al lado y que, por suerte, tenía una llave para entrar. Cuando llegaron y vieron a María Rita y a su pareja, el marido tuvo la rapidez mental suficiente para impedir que la mujer se abalanzase sobre los dos accidentados. En lugar de eso, desconectó la corriente y, sin atreverse aún a acercarse, avisó a los servicios de emergencias. Fue entonces cuando la pareja de la fallecida recuperó el sentido y la sacó del agua.

"No he podido hacer nada"

El hombre ni siquiera tuvo que ser trasladado a un hospital y se quedó en la casa atendido por un médico del 061. Cuando llegó la hija de la víctima se abrazó a ella llorando y diciendo "no he podido hacer nada, no he podido hacer nada".

Los vecinos se quejaron de que la ambulancia tardó "demasiado" en acudir al lugar -calculan que hasta media hora-, pero fuentes de la DGA aseguraron que llegó en menos de diez minutos.

Aunque su familia procedía del municipio turolense de Santa Eulalia, María Rita Monzón Gómez nació en Miralbueno y era muy conocida y querida en el barrio, donde la noticia de su muerte dejó a los vecinos conmocionados. La fallecida tenía una hija, una hermana y un hermano, e iba a cumplir 48 años en los próximos días. Ahora se encontraba en el paro, pero antes había trabajado en una empresa y en la hostelería.

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