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DETERIORO

Las figuras de El Plano del Pulido, en Caspe, han sufrido daños por actos vandálicos a pesar de estar enrejadas

Aunque los habitantes del municipio y algunas organizaciones han mostrado su preocupación, la zona sigue igual que en los 80.

La reja que protege las pinturas rupestres de El Plano del Pulido, en el término municipal de Caspe, parece insuficiente para preservar unas figuras pintadas por el hombre entre el año 6.000 y el 3.500 antes de cristo. Así lo aseguran gran parte de los vecinos de la localidad y algunas organizaciones, como el Centro de Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe (Cecbac), desde donde llevan varios años intentando que la reja "oxidada" que fue colocada hace aproximadamente dos décadas sea sustituida por un sistema más moderno y eficaz.

De hecho, estos barrotes no evitaron que hace varios años -en 2003- un vándalo disparara varias veces sobre esta obra de arte rupestre, un bien cultural e histórico de valor incalculable que sufrió serios daños a causa de los proyectiles. Una de las figuras, un ciervo de 33 centímetros de altura, recibió cuatro impactos de perdigón que hicieron desaparecer prácticamente la totalidad de la pezuña y gran parte de la extremidad del animal. "La cavidad tiene muy poca profundidad, por lo que cualquier persona con los brazos un poco largos podría llegar a tocar los dibujos", denuncia Domingo Albiac, vicepresidente del Cecbac. "Existe una gran preocupación entre los caspolinos, ya que podrían ocurrir más incidentes como este", explica Albiac. Además, la reja ha dejado a sus pies una huella imborrable de óxido sobre la roca.

Desde este centro ya han reivindicado -en varias ocasiones- que la reja sea sustituida por otra protección, de cristal o metacrilato, que permita a los visitantes ver los dibujos a la vez que los protege totalmente. "Sin embargo, las autoridades competentes siguen indiferentes ante nuestras peticiones. Ya hemos escrito varias veces al Ayuntamiento de Caspe y a la DGA...", asegura el vicepresidente de Cecbac.

Las pinturas, que hasta hace un año -cuando se descubrieron las de Jaraba- eran el único testimonio de arte rupestre levantino conservado en la provincia de Zaragoza, se encuentran en un abrigo en pleno monte, a unos veinte kilómetros de Caspe y a otros 20 de Alcañiz, muy cerca de otra zona de yacimientos arqueológicos, la Loma de los Brunos. "Esta zona se encuentra muy bien señalizada, tanto por el lado caspolino como por el alcañizano, pero en ningún sitio se indica cómo llegar hasta el abrigo de El Plano del Pulido", afirma Albiac. "Sería lamentable que en poco más de dos décadas acabáramos con unas pinturas que han estado allí durante varios miles de años", sentencia.

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