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Un gran reventón en la calle de Santa Teresa causa daños en comercios, garajes y vehículos

Los vecinos criticaron que las brigadas tardaron más de media hora en cortar el agua, que convirtió la calle "en un río".

El reventón destrozó la calzada
Un gran reventón en la calle de Santa Teresa causa daños en comercios, garajes y vehículos
JOSÉ MIGUEL MARCO

Vecinos perplejos en sus ventanas, conductores que no daban crédito a lo que veían, clientes de los bares subidos encima de las mesas... Fueron los efectos inmediatos del gran reventón que se produjo ayer en la calle de Santa Teresa de Jesús, cerca de la plaza de San Francisco. Una tubería de la red arterial que da servicio a la ciudad explotó, levantando parte de la calzada y de la acera y afectando a los garajes, locales y vehículos cercanos.

El conducto afectado es de fibrocemento, un material antiguo habitual en la zona y que ha causado varios reventones en los últimos años. Tiene un diámetro de 600 milímetros, de los más grandes de la red de la ciudad, y no surte directamente a los domicilios, sino que da servicio a otros conductos más pequeños. Así, las afecciones a los pisos fueron mínimas. Hubo cortes puntuales de agua y algunos domicilios, sobre todo en Valdespartera -zona a la que lleva agua-, perdieron presión en los grifos. Además, el tráfico de la calle de Santa Teresa quedó cortado toda la tarde y la noche.

La rotura se produjo hacia las 17.30 y, según relataron los testigos, las brigadas municipales tardaron entre media hora y una hora en cortar el suministro. José Luis Ramillete, de Talleres Valero Lon Lon, relató que "el agua bajaba como un río". "Ocupaba todo el ancho de la calle, de un lado a otro y con dos palmos de altura", contó. Un desagüe cercano y unas tablas que colocó en la puerta salvaron su taller.

Peor suerte corrió el bar Sesión Continua, situado justo a la altura del reventón, junto al número 30 de la calle de Santa Teresa. "Habría 15 o 20 clientes y uno ha dicho: '¡Que nos vamos a ahogar!' Ha empezado a entrar agua y se han subido todos a las mesas, porque les llegaba por los tobillos", relató Narciso González, propietario del establecimiento. Un chorro de agua de más de un metro salió y se llevó consigo parte del pavimento.

González lamentó la tardanza de los servicios municipales -"más de una hora desde que llamé al 112", aseguró- y emplazó la valoración de daños a hoy, cuando llegaran los peritos. "El suelo va a haber que cambiarlo entero", avanzó. El garaje de los dos portales anexos al bar, el 30 y el 32, quedó dañado gravemente. Las dos primeras plantas aguantaron, pero el agua bajó hasta la -3, donde se acumuló medio metro altura que afectó a media docena de vehículos y a otros tantos trasteros. "Ha sido un desastre total, el agua ha llegado casi hasta el volante de los coches", lamentó Puri Lázaro, una de las vecinas afectadas.

La calzada, destrozada

Uno de los vehículos que estaba aparcado en la superficie, junto a la calzada que quedó destrozada, también pudo sufrir algún daño. Luis Amador, su propietario, veía cómo las ruedas traseras quedaban hundidas en las piedras y la grava que salió de la zona afectada. "Lo voy a tener que sacar con grúa", señaló.

Fuentes del área de Infraestructuras del Ayuntamiento insistieron en que las afecciones a los domicilios fueron mínimas, y señalaron que hoy a primera hora se harían las primeras reparaciones. Pronosticaron que a lo largo del día podría estar resuelto el problema en la tubería, aunque reconocieron que los trabajos en las aceras se prolongarán unos días más. En cuanto se terminen los trabajos en la calzada, se reabrirá esta calle al tráfico.

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