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Aceras que dan pena

Aceras de la calle Del Carmen, en el centro de la ciudad
Aceras que dan pena
JOSÉ MIGUEL MARCO

Para Pilar Delfa, vecina del distrito de Valdefierro, es casi una rutina. Cuando camina por la calle de Altair, donde reside, y se topa con uno de los postes de sus estrechas aceras, no le queda más remedio que bajar a la calzada y sortear el obstáculo. "La mayoría de las calles del barrio están así. Y cuando hay obras, es hasta peligroso", explica. Evita pasar por las zonas más conflictivas, pero no siempre es posible.

 

Las aceras de la calle de Altair dan pena. Pero no son las únicas. Zaragoza, con más de cinco millones de metros cuadrados de aceras, tiene problemas de conservación en muchas de sus superficies peatonales, especialmente en los barrios más tradicionales. Valdefierro, Oliver, San José, Torrero, Delicias o Las Fuentes arrastran desde hace años el deterioro de muchos de sus pavimentos y la solución no acaba de llegar.

 

José Antonio Tejedor, presidente de la asociación de vecinos Aldebarán, lo tiene claro: "La situación de la calle de Altair es terrible. La acera, que además está en muy mal estado, es estrechísima y la gente tiene que caminar por la calzada. A veces te encuentras tres postes seguidos", dice.

 

El problema no es solo de Altair. Muchas otras vías de la zona más antigua del barrio están en la misma situación. "Hasta hay lugares sin aceras, como la calle de Azalea. Vamos a hacer una concentración de protesta", anuncia Tejedor. "Es una lucha de hace muchos años. En Valdefierro, muchas viviendas llegaron antes que las calles por lo que el problema es de raíz", explica.

Bajar a la calzada

No solo Tejedor y los vecinos de Valdefierro están quemados con el estado de las aceras. Pasa lo mismo casi en todos los barrios de la ciudad consolidada. Como en el de Oliver. La calle de Obispo Paterno, con postes de luz que interrumpen el paso, es un claro ejemplo. "Dos personas no pueden ir por la acera y hay postes de luz que te obligan a bajar a la calzada", lamenta Manuel Clavero, de la asociación de vecinos.

 

En Miralbueno existen signos de deterioro en tramos mal pavimentados o alcorques peligrosos. "La entrada del Camino del Pilón está hecha migas", dice Luis Gargallo, de la asociación de vecinos. En Las Fuentes, faltan rebajes o baldosas. Como actuaciones urgentes, los vecinos exigen mejoras en Rodrigo Rebolledo, en el tramo de Fray Luis Urbano más próximo al parque de Torrerramona o en Batalla de Lepanto. En el distrito Centro, los pavimentos de la calle del Carmen o la de Ricla tienen los bordillos hechos trizas, baldosas rotas y se forman muchos charcos cuando llueve.

 

Torrero tiene muchas aceras estrechas, como en las calles de Granada, Boente o Alicante. Otras sufren el problema de los postes, como el entorno de Monterregado, Ruiz Tapiador o Checa. Y en La Paz, las calles de La Coruña, Oviedo o Goicoechea presentan una deficiente conservación. "La nota que le podría a las aceras es un suspenso total", dice Javier Grassa, de la asociación de vecinos de Torrero.

 

En el Picarral, las raíces de los árboles están levantando algunos tramos en San Juan de la Peña o Monte Perdido, un problema que también se produce en José Oto, en La Jota. Mientras, los vecinos del Arrabal se quejan de la escasa anchura en la calle de Matheu. Algunas zonas ni siquiera tienen aceras, como el final de la calle del Greco, en Casablanca, que sigue a la espera de su urbanización.

 

El barrio de San José también se queja especialmente por la estrechez de algunas aceras: Privilegio de la Unión, Santa Rosa, Antonio Maura, Ventura Rodríguez, San José de Calasanz, Cáceres, Adam, Dos de Mayo, Vellavista o Suiza. "Y el barrio alto, en el entorno de Escultor Salas. Son calles muy pequeñas y con una población muy densa", añade Isabel Aína, de la asociación de vecinos.

Los fondos tardan en llegar

"El estado de las aceras es muy importante para la movilidad. Debería haber una operación aceras en San José para unas 15 calles. Nosotros hacemos propuestas que se envían a los partidos, pero los fondos llegan muy despacio. Este año hicimos la petición pero no va a haber dinero para eso", declara Aína con frustración.

 

José Luis Zúñiga, de la asociación de vecinos Manuel Viola de Las Delicias, reclama un plan integral para mejorar las aceras de su barrio. "Tendremos entre 12 y 14 kilómetros de aceras que no alcanzarán el metro y medio de anchura. Debería incluir toda la zona de Vía Univérsitas hasta Unceta y Vicente Berdusán", afirma Zúñiga, que lamenta el mal estado de las calles de Borja, Alcañiz, Caspe o Quinto de Ebro.

 

Los problemas de las aceras no son solo exclusivos de las pequeñas calles de los barrios. No hay más que pasarse por avenidas tan transitadas como la de Cataluña, Valencia o Navarra para confirmar su estado deplorable. Todas ellas llevan años esperando una rehabilitación integral.

 

Estos son solo algunos puntos conflictivos. Citar todas las aceras penosas sería imposible. "Parece un tema menor, pero no lo es. Es muy importante, sobre todo para las personas mayores y los invidentes. Hasta que no estás en esa situación no te das cuenta. Y lo peor es que a veces pasan meses hasta que se arregla el problema", afirma Chema Gregorio, de la asociación de vecinos de La Paz.

 

A la espera de que haya presupuesto para adecentar estas aceras y muchas otras que presentan un estado, Pilar Delfa seguirá sorteando postes en la calle de Altair, en el barrio de Valdefierro. "Es una inercia -concluye-. Al final, te acostumbras".

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