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Los comercios de Gran Vía ya pierden dinero por las obras

Algunos bares calculan pérdidas de hasta el 60% por los problemas de acceso y el ruido. Ha salido a la luz la vieja calzada de adoquín

Imagen de la vieja calzada de Gran Vía que había bajo el asfalto.
Los comercios de Gran Vía ya pierden dinero por las obras
j. c. a.

Aún no se ha cumplido la primera semana de los desvíos por las obras del tranvía y los comercios del trazado ya se resienten. Algunas tiendas de la Gran Vía ya hablan de pérdidas, y los bares de esta misma zona calculan descensos de ventas de hasta el 60%. El ruido, el polvo, y los difíciles accesos hasta los locales son las causas de estos perjuicios económicos.

 

Desde el lunes las máquinas trabajan a todo trapo en esta zona, la de mayor influencia comercial. Mientras que en Valdespartera, en Vía Ibérica y en Isabel la Católica apenas hay comercios con las obras en la puerta, en la Gran Vía hay bares, tiendas de ropa, academias, despachos profesionales... Todos ellos se ven estos días afectados por las obras del tranvía. Desde el lunes hay potentes excavadoras que están picando en la calzada, con las molestias que esto conlleva.

 

Estos trabajos han dejado al descubierto en varios tramos la calzada antigua de la Gran Vía, formada por adoquines, que se cubrió de asfalto hace décadas, pero que sigue intacta.

 

"El ruido y el polvo son tremendos, están las máquinas a todo trapo y nos han dicho que van a estar por lo menos 15 días más", cuenta Sergio Bressel, gerente de Enseñalia. Comenta que dar clases con estos ruidos es complicado, pero que también lo es el simple hecho de hablar con los clientes en la entrada, donde los reciben. Aunque reconoce que de momento no han tenido cortes de agua o de luz, señala que "las molestias son tremendas".

 

Estos inconvenientes, además, se transforman en pérdidas económicas para los negocios. Los bares, por ejemplo, pierden clientes a marchas forzadas. Eduardo Palma, de La Antigua -en Gran Vía, cerca de la plaza de Paraíso-, cifra la bajada general "en el 50%". En concreto, cuenta que ha pasado de servir unos cien menús al día a quedarse en 35 o 40. "Estamos muy preocupados", apunta Palma.

 

En la misma acera, unos metros más hacia la avenida de Goya, Arturo Gálvez, del bar Mónaco, dice que "ha sido una semana desastrosa". "La recaudación es menor cada día que pasa, pero es algo que está pasando en todos los comercios de la zona". Calcula que las pérdidas están siendo "de hasta el 60%". "Este proyecto está siendo un perjuicio para muchos", opina. Al ruido y polvo general de las obras se une que los comerciantes de este tramo de la Gran Vía están teniendo problemas con los accesos.

 

El paso de cebra que unía el bulevar central de esta calle con la acera de estos comercios está cerrado por vallas, por lo que no hay acceso directo. Para llegar a los comercios hay que ir hasta la plaza de Paraíso y volver por la acera. "Los estudiantes y profesores de la universidad ya no vienen", cuenta Eduardo Palma, de La Antigua. "Hoy -por ayer- terminan de trabajar y no vuelven hasta el lunes. Podrían abrir el paso de cebra de alguna manera el fin de semana, al menos", reclama Arturo Gálvez, del Mónaco.

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