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Las esperas más largas

La mayoría de frecuencias de bus oscilan entre los 5 y los 10 minutos, pero hay líneas que pasan por las paradas cada 30 o 60 minutos. Con el frío, la paciencia se agota antes y, como solución, muchos optan por usar otra ruta y hacer transbordo

No es que funcionen mal, ni que pasen a deshora, simplemente, algunas líneas de autobús cuentan con una frecuencia oficial de paso, según la propia web de la empresa concesionaria del transporte público (TUZSA), de hasta una hora, como es el caso de la 27. Además de paciencia, los usuarios de los buses con menos asiduidad, 28, 41, 43, 45 y 50, tienen que hacer uso de diferentes tácticas. El otoño y el invierno se hacen más duros para estos viajeros.

"Me pongo en la parada del 45 y si veo que el 35 viene antes, lo cojo. Después hago transbordo en el Coso con el 32. Hay que tener mucha paciencia", explica Rosa María Lausín, vecina de Santa Isabel en una parada de la avenida de César Augusto. "Cada vez somos más vecinos en este barrio, deberían poner más frecuencia de paso", añade. A los pocos minutos, ella misma se echa a correr. El 45 no llega y ve aparecer un 35 por la esquina. Prefiere esta última opción.

Precisamente, muchos usuarios eligen ese punto o uno similar porque en él paran muchas líneas y "hay más posibilidades de juego", bromea otra usuaria en el mismo lugar. "Me viene bien el 27, porque me deja mejor en La Almozara, pero muchas veces me desespero y decido coger el 34, que también para aquí", afirma Blasa Duce, que en esta ocasión hace esa jugada al no aparecer el autobús que conecta con el Parque Deportivo Ebro.

Más paciencia demuestra Máximo López. Después de hacer unos recados por el centro, ha decidido esperar y controlar la hora de paso del siguiente 27. "Sé que llega más o menos por aquí a las medias, así que he hecho tiempo porque voy al Parque Deportivo Ebro. Lo peor es el frío. En invierno se hace más duro", comenta. Tras el 27, a los pocos segundos, aparece el 28, con una frecuencia oficial de 22 minutos. Nadie se monta.

A Francineya Asevedro no le queda otro remedio que esperar. Vive en Vadorrey y las posibilidades de transbordos con las que cuenta no le terminan de convencer. "Prefiero pasar un poco de frío, porque las otras opciones, la 39 y la 50, tampoco es que funcionen mucho mejor", manifiesta a pie de parada.

Ante el frío y una frecuencia de paso de 25 minutos, los usuarios de la 41 deciden ir a lo seguro. Acuden a la terminal de la línea, en el paseo de la Constitución. Allí, el conductor mientras espera la hora de salida les permite subir al autobús. "Por lo menos no pasamos tanto frío. Ya es bastante duro esperar casi media hora...", apunta Gregorio Martínez a punto de entrar a este autobús.

Ante las molestias que se pueden generar con las frecuencias de paso de estas líneas, desde TUZSA se quiso recordar que precisamente estos recorridos son los que menos usuarios tienen (la 27, por ejemplo, registró el pasado mes de octubre 14.828 usuarios y la 28, 76.214).

Además, recordaron que siempre se intentan acumular varias rutas en paradas próximas para que los viajeros tengan más posibilidades.

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