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Afluencia masiva a La Almozara en el primer día con los ambulantes de la plaza de toros

La ampliación de la oferta del rastro eleva hasta 60.000 el total de visitantes. El Puente del Milenio registró retenciones.

A tope. Así se puso ayer el aparcamiento sur de la Expo, en La Almozara, en el día del estreno del rastro de objetos de segunda mano que hasta ahora se instalaba en el entorno de la plaza de toros. Sus 234 puestos se sumaron a los 453 del mercadillo ambulante, que se trasladó a este espacio el pasado 19 de octubre procedente del entorno del pabellón Príncipe Felipe.

Según estimaciones del Ayuntamiento, unas 60.000 personas se acercaron a la explanada comercial, de las que alrededor de 18.000 se dedicaron a curiosear entre las baratijas, antigüedades y cachivaches diversos del rastro. Esta cifra multiplica por dos el público que se solía pasar los domingos por la mañana por los aledaños del Coso de la Misericordia.

Dos detenidos

Con la nueva ubicación, según fuentes municipales, se ha mejorado el control del intrusismo de los vendedores sin licencia o que ofertan productos robados, un mal endémico en este tipo de actividad comercial. María Jesús J. J., de 33 años, y Pedro G. G., de 34, fueron arrestados cuando trataban de vender unos objetos que habían sido sustraídos unos días antes en un chalé de un municipio próximo a la capital. Además, se decomisó abundante material de algunos que querían hacer negocio sin permiso. En total, se llenaron tres contenedores.

La gran afluencia de visitantes causó en algunos momentos retenciones de tráfico en la entrada al aparcamiento desde el Puente del Tercer Milenio. Por este motivo, desde el Ayuntamiento de Zaragoza se aconseja el acceso desde la estación intermodal.

Por el mercado se paseó la concejal de Servicios Públicos, Carmen Dueso, que destacó que la convivencia del mercadillo y el rastro es buena para todos."La valoración de este primer día es muy positiva. Los vendedores hacen su negocio y los ciudadanos pueden acceder sin molestar y sin que se corten calles", afirmó.

El alto número de visitantes no se notó en las ventas, según algunos comerciantes. "Me voy con 60 euros, cuando en la plaza de toros sacaba 300 o 400", dijo Rosario Muñoz. "La gente está desorientada. Los comienzos son difíciles para todo el mundo. Pero tarde o temprano esto será bueno", explicó José Hernández mientras cargaba su furgoneta con muebles antiguos.

Otros se quejaron por lo desangelado del espacio. "Aquí estamos mal porque hace aire y se lleva las cosas", afirmó Vicente Morales, en su puesto de numismática y filatelia. Trinidad García Riveras compartió esta opinión: "Frío vamos a pasar mucho. Vamos a tener que poner una caseta". Otra petición común es la mejora de los servicios anexos, como los aseos y la hostelería.

Entre los vendedores del mercadillo, había división de opiniones por la llegada de sus nuevos compañeros. "Me parece bien, porque nos da más público", afirmó Nora Gabarre. Paco, otro comerciante, lo ve de otra manera: "El sitio está bien, pero si metes el rastro... Al final se convertirá en el agujero de Zaragoza".

¿Y los clientes? Luis Miguel Ortín, vecino del Actur, destacó que "el sitio es mejor, porque hay más anchura y con el parquin no hay problema". Pero Arturo, buscador de libros, discos y películas de ocasión, se sitió decepcionado. "Es muy artificial, con todo cemento. Hemos perdido un clásico, con su sabor añejo y su romanticismo", lamentó con nostalgia.

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