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SUCESOS

Torrellas: cinco años sin solución judicial

Cuatro personas murieron al caer el balcón del Ayuntamiento. Nadie fue acusado por el accidente.

Hace exactamente cinco años un desgraciado accidente segaba la vida de cuatro personas que habían acudido a presenciar un espectáculo taurino a la localidad zaragozana de Torrellas. Todas ellas eran jóvenes: Dolores Soler Blánquez, de 34 años, Carlos Coscolín Bozal, de 28, Rosario Moros Matute, de 35, y el más pequeño, Javier Gracia Prat, de tan solo 15 años.

Ninguna de ellas era de Torrellas y había acudido por diferentes motivos a pasar las fiestas patronales de esa localidad de la comarca de Tarazona y El Moncayo. Sobre la 1.50 del 14 de septiembre de 2003, cerca de 1.000 personas se disponían a ver el toro de ronda, en la plaza del pueblo. Poco antes de que comenzara el espectáculo, un concejal abrió las puertas de la secretaría del Ayuntamiento, desde la que se accedía al balcón, y cerca de 15 personas se situaron en él para ver el toro. Cuando apenas habían transcurrido cinco minutos, el suelo del balcón se desplomó. Tres personas quedaron suspendidas de la barandilla, que permaneció en la pared, y las otras cayeron al vacío antes de que se desprendieran los materiales con los que estaba construido, ya que el suelo se abrió a modo de bisagra. Al momento, los bloques de piedra cayeron sobre ellas y sobre los vecinos que estaban en la plaza.

A raíz del accidente, el juzgado de Tarazona abrió diligencias y, tras una instrucción de más de 1.500 folios -a cargo de tres jueces distintos que pasaron por ese destino en los dos años que duró la investigación-, llegó a la conclusión de que el balcón estaba mal construido, pero archivó la causa al no apreciar responsabilidad penal.

"Sin hijo y sin justicia"

"Ese fue el primer mazazo y la primera incongruencia, pero luego se sucedieron una tras otra hasta llegar al día de hoy, cuando se cumplen cinco años, que vemos que nos hemos quedado sin hijo y sin justicia". Quien así se explica es Javier Gracia, padre de Javier, que desde que ocurrió la tragedia no ha dejado de luchar para que se averiguaran las causas y los responsables asumieran sus culpas. Pero no lo ha conseguido.

La Audiencia de Zaragoza confirmó el archivo del juzgado de Tarazona con un auto en el que reconocía que el balcón se hundió porque el hormigón era de "baja calidad, las vigas se colocaron mal, no tenían un apoyo suficiente y esa noche había demasiadas personas encima de él". Admitía que hubo "infracciones y falta de diligencia por parte de varias personas", pero que ninguna tenía la entidad precisa para ser considerada individualmente un delito.

"¿Cómo se entiende que los jueces nunca llamaran a declarar a nadie? ¿Por qué dicen que el edificio estaba mal hecho, mal dirigido y mal construido, pero que nadie tiene la culpa?", se pregunta Javier Gracia.

Tras cuatro años de proceso judicial por vía penal, los afectados decidieron en mayo de 2007 presentar una reclamación contra el ayuntamiento. Sin resistencia alguna, el consistorio reconoció su responsabilidad patrimonial en el accidente y asumió el pago de indemnizaciones. La cantidad asciende a unos 609.000 euros y la está pagando en plazos.

Sin embargo, esto tampoco satisface a Javier y Milagros, padres de Javier Gracia Prat. "Nunca hemos buscado dinero. Lo que queríamos es que se averiguara quiénes tuvieron la culpa de que eso sucediera. Pero, al final, ni siquiera hemos tenido la oportunidad de que un abogado se pusiera la toga y defendiera a nuestro hijo en un tribunal", lamentan.

"El constructor ya está muerto y ellos -en alusión a los profesionales técnicos que construyeron el edificio oficial- han tenido la maquinaria jurídica gratis y el tiempo ha corrido a su favor. A nosotros nos mataron un hijo y tuvimos que buscar un abogado. Y, ahora, el que va a pagar las indemnizaciones es el ayuntamiento, es decir, los contribuyentes. Deberían ser estos quienes ahora pidieran responsabilidades", piensa Javier Gracia. "Al final -añade- no nos han puesto de rodillas, nos han cortado las piernas".

Los padres del joven no solo acudieron a pedir el auxilio de los tribunales. También solicitaron el apoyo del Justicia de Aragón e incluso comparecieron en las Cortes aragonesas. "Tampoco sirvió de nada. No ha habido ni un solo partido político que haya preguntado qué ocurrió", afirman.

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