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El tranvía desviará 40.000 coches y ganará 50.000 usuarios para el transporte público

El bus perderá unos 50.000 viajeros diarios que se compensarán con los 100.000 de la nueva infraestructura

El nuevo tranvía de Zaragoza supondrá una revolución en la forma de desplazarse por la ciudad. Según las previsiones del Área de Servicios Públicos, el espacio que ocupará el tranvía a su paso por el centro de la capital aragonesa obligará a desplazar unos 40.000 vehículos privados, que deberán optar por itinerarios alternativos. Además, provocará una profunda reestructuración de la red de autobuses urbanos, que según las previsiones del Ayuntamiento puede perder unos 50.000 pasajeros diarios, que se compensarán con los 100.000 que aportará el tranvía. Por lo tanto, el transporte público ganará unos 50.000 viajeros.

Estos son los cálculos que está haciendo el Área de Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza ante la implantación de la primera línea de tranvía, que conectará Parque Goya y Valdespartera. El Ayuntamiento de Zaragoza aprobará el próximo lunes en la comisión de Servicios Públicos el modelo de gestión de la infraestructura, que tendrá un coste de 402 millones y que estará operativa en una primera fase (desde Valdespartera hasta Gran Vía) en 2011. El futuro servicio estará en marcha al 100 % en 2013, cuando se completen los 12,8 kilómetros de trazado previsto.

Según los datos que manejan los técnicos municipales, en Zaragoza hay 1.600.000 desplazamientos diarios, de los que un 30% se producen en coche. Con los índices de crecimiento que se están registrando en los últimos años, se estima que en 2015 el tráfico de la ciudad podría aumentar un 40%.

Para el Ayuntamiento de la capital, esta situación es insostenible, tanto desde el punto de vista de la movilidad como desde el medioambiental. Por lo tanto, uno de los objetivos del tranvía es reducir el impacto del vehículo privado en el porcentaje global de la movilidad de la ciudad del 30% al 20%. Esto significaría, en términos reales, contener el crecimiento del uso del coche y mantenerlo en los niveles que tiene actualmente, mientras aumenta el uso de otros medios de transporte.

Plaza de Paraíso y Gran Vía

El Consistorio cree que la zona más compleja a la hora de implantar el tranvía será la plaza de Paraíso, el lugar de Zaragoza con mayor densidad de tráfico. De los 200.000 vehículos que pasan diariamente por la rotonda, habrá que sacar alrededor de un 20%. También estiman que se puede producir alguna repercusión en la Gran Vía, que quedará con un carril por sentido.

Los técnicos consideran que la zona del Mercado Central, una de las que mayor preocupación causa entre la clase política, no supondrá tantos problemas porque se restringirá al transporte público. Fuentes consultadas destacan que esa zona está colapsada actualmente y que, al margen de la implantación del tranvía, es necesario cerrar esa calle a los vehículos privados.

¿Por dónde se reorientarán los flujos de tráfico? Además de los coches que se queden en el garaje porque sus propietarios opten por el transporte público para acceder al centro, otros viarios de la ciudad asumirán más circulación. En el Ayuntamiento de Zaragoza se cree que buena parte de los desplazamientos se reorientarán hacia el puente de La Almozara y el del Tercer Milenio, que se abrirá al tráfico rodado después de la Expo, el próximo septiembre.

Sobre todo, asumirán buena parte de los 500.000 movimientos que se registran entre la margen izquierda del Ebro y la derecha. Hay que tener en cuenta que el puente del Tercer Milenio tendrá un tráfico de unos 30.000 vehículos, por lo que se convertirá en la solución más rápida para cruzar el río en coche, pese a que puede suponer para muchos conductores un pequeño rodeo. De este modo se descargará el tráfico en el puente de Santiago y en el centro para dar paso al tranvía.

Impacto en la red de autobús

El Ayuntamiento de Zaragoza y la actual concesionaria del transporte urbano, TUZSA, se verán obligados a diseñar una profunda transformación de la red de autobuses. En primer lugar, porque buena parte de las líneas que coinciden en su trazado con el tranvía tendrán que desaparecer. Por ejemplo, la línea 20, la 23 o parcialmente la 30 y la 40 cederán el testigo a la nueva infraestructura.

Según los técnicos, se tendrá que acentuar la cultura del trasbordo entre los usuarios y establecer vehículos lanzadera que enlacen los barrios con el futuro transporte de alta capacidad. "El tiempo del transbordo se compensará con la velocidad del tranvía", explicaron fuentes municipales. Hay que tener en cuenta que la velocidad de una línea como la 30 ronda en algunos momentos los seis kilómetros por hora, frente a los 19 que ofrecerá el tranvía al circular por plataforma exclusiva y contar con prioridad semafórica.

Según el Ayuntamiento, los autobuses de TUZSA recorren entre 21 y 22 millones de kilómetros al año. Unos siete millones coinciden con el trazado del tranvía. No obstante, el recorte real de kilómetros rondará el millón o dos millones, ya que los otros cinco se destinarán a los buses lanzaderas que conecten los barrios con la nueva infraestructura.

Esta circunstancia tendrá una repercusión directa en la subvención anual a TUZSA, que se reducirá aproximadamente en dos millones de euros, y sobre el número de pasajeros. El Ayuntamiento de Zaragoza considera que alrededor de 50.000 viajeros diarios dejarían de utilizar el autobús urbano, que pese a todo seguiría siendo el medio de transporte público más utilizado con una media de unos 350.000 usuarios.

No obstante, la llegada de la nueva infraestructura compensará esa reducción. Los 100.000 pasajeros que se prevé que utilicen todos los días el tranvía elevarán la cifra de pasajeros que utilizan el transporte público hasta los 450.000 diarios.

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