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Zaragoza

EL PABELLÓN DE... LIBIA

El gran río africano construido por el hombre

El Gran Río Artificial es un proyecto de dimensiones faraónicas. En un espartano pabellón que ha abierto con algunas semanas de retraso, el desértico país de Libia presenta en la Expo su mayor logro en política hidrológica con tanto orgullo como austeridad.

El pabellón de Libia, el seco país norteafricano, ha abierto con dos semanas de retraso y no sorprende precisamente por la oferta de entretenimiento: que nadie espere encontrar algo distinto de vídeos y carteles explicativos sobre el proyecto del Gran Río Artificial y los problemas hidrológicos que sacuden a la nación gobernada por Muamar el Gadafi.

Suleiman Abboud, representante del pabellón, describe la escasez de lluvias en su país, por lo que tienen que extraer del subsuelo el 97% del agua que consumen. Asegura que necesitaban una obra hidrológica de tal envergadura -la mayor del mundo, según sus propias palabras- "no para salvar la agricultura o la industria, sino para salvar la vida".

El 94% del país recibe menos de 100 milímetros de lluvia por metro cuadrado al año, y el 60%, menos de 10 milímetros. No hay ríos ni aguas en superficie (solo un 1,5%, gracias a los oasis que salpican el desierto). Los acuíferos del norte no bastan, debido a la sobreexplotación y a la entrada de agua marina. Por otra parte, la desalinización resulta demasiado cara para usos distintos del consumo de boca.

El proyecto que Libia ha venido a presentar consiste en 4.071 kilómetros de tuberías de hormigón pretensado, que llegan a alcanzar los 4 metros de diámetro. Existe una cadena de 1.100 pozos conectados entre sí, que producen 4.500 millones de metros cúbicos de agua al día.

Pero esta actuación no basta para cubrir las crecientes necesidades de agua. Según cuenta Suleiman Abboud, el gobierno libio sueña con transportar parte de la corriente desde el río Congo, a través de los valles naturales, hasta el lago de Chad, para llevarla después hasta el Gran Río Artificial.

Libia intenta trasladar el mensaje de que el agua abunda en África, pero no está bien distribuida. Al mismo tiempo, reclama apoyo a Europa, porque el líquido elemento genera riqueza y retiene a la población, reduciendo la necesidad de emigrar. Un proyecto grande y un mensaje claro dentro de un austero pabellón, sin artistas, ni tienda ni cafetería.

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