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SALUD

Alicia Laborda: "Quiero investigar, pero alguien debería pagarme"

No llega a los 30, pero esta veterinaria, doctora de la Universidad de Zaragoza, acaba de recibir el premio de la Society of Interventional Radiology entre más de mil trabajos presentados. Con su equipo de investigación ha ideado una prótesis para tratar mejor el infarto cerebral.

Joven, veterinaria y ganadora de un premio al que se presentaron más de 1.000 trabajos. Su proyecto avanza en el tratamiento del infarto cerebral (ictus). ¿Por qué este problema en concreto?

El GITMI (Grupo de Investigación en Técnicas Mínimamente Invasivas), está formado por médicos, veterinarios e ingenieros. Yo me dedico a la radiología intervencionista, un campo en el que la alta tecnología lo es todo. Trabajamos en estenosis de carótida, que está relacionado con el ictus, pero también en vena cava (relacionado con la embolia pulmonar) y tráquea.

¿Qué es una estenosis de carótida?

El 85% de los infartos cerebrales son por problemas isquémicos: la sangre no llega a una parte del cerebro y esta se infarta. Esto pasa por varios motivos, el 25% de las veces la causa está en la carótida (la arteria que lleva la sangre a la cabeza). Cuando allí hay una placa de ateroma, es decir, de grasa o colesterol, ya hay riesgo, porque puede desprenderse un trozo y taponar la circulación. Y hay que decir que la carótida es una zona de predilección de estos accidentes.

¿Por qué?

Porque la carótida se bifurca, y es una zona idónea para que se depositen las placas. Si el flujo sanguíneo se ve comprometido, puede haber graves problemas en el cerebro. Si se interrumpe completamente, surge el infarto.

El ictus es la primera causa de muerte en mujeres en España. ¿Eso influye en su investigación?

Sí. Los médicos del grupo de investigación trabajan en el Clínico y en otros centros privados. Colaboran mano a mano con neurología y observan la casuística.

Y ahora llega vuestro granito de arena. ¿Qué es lo que hace especial a vuestro método?

Hay dos tratamientos para la estenosis de carótida. Uno es la cirugía abierta, que consiste en abrir la arteria y sacar todo lo que no debió acumularse allí. El otro procedimiento es el endovascular, y es mínimamente invasivo.

¿En qué consiste?

Se hace una punción y se navega por dentro del cuerpo hasta la carótida. Cuando llegamos a la parte ocluida, liberamos un stend, una pequeña malla que se abre y dilata de nuevo el vaso, recuperando la circulación. Sujeta la placa de ateroma impidiendo que los trombos suban al cerebro.

¿Por qué esta prótesis que habéis utilizado es particular?

Nosotros avanzamos un poco más, teniendo en cuenta que se puede volver a depositar ateroma. Lo que hace diferente a nuestro stend es que la malla está reforzada en la zona central y tiene más fuerza donde está la lesión. Sin embargo, en las zonas laterales, el tejido es más suave y daña menos. Nos mantenemos en la línea de otro médico de Zaragoza, el doctor Mainar, que trabaja en Canarias. Él apuesta por colocar el stend de una sola vez, sin pasar varias veces por la zona afectada. Así se evitan riesgos.

¿Cuánto mide un stend?

Unos 3 o 4 centímetros de largo y entre 6 y 8 milímetros de grosor.

¿Y cuánto cuesta?

Cada uno puede valer unos 1.000 euros, pero ¿cuánto cuestan dos días en la uci y una semana hospitalizado? Con la cirugía mínimamente invasiva la gente puede irse a casa el mismo día. Supone menor coste, mayor calidad de vida para el paciente y a veces se usa en casos en los que la cirugía abierta está contraindicada.

¿Cómo se diseña algo así?

El diseño es idea del profesor Miguel Ángel de Gregorio. En España no hay industria para estas herramientas y visitamos a una empresa de California. La idea les gustó e hicieron la prótesis. Ahora hemos superado la fase de experimentación animal.

¿Para cuándo en humanos?

Eso no depende de nosotros. Cuesta muchos años aprobar las pruebas clínicas, se intenta que se hagan a nivel mundial y, sobre todo, deben interesar a las empresas, que son las que tienen el potencial. Después, la empresa y los gobiernos se ponen de acuerdo.

Vamos, que no basta ni con tener buenas ideas, ni siquiera con acreditar resultados...

Y eso que nuestro grupo tiene incluso ideas mejores que esta. Pero somos investigadores. Yo he sido becaria de la DGA y ahora mismo estoy en el paro. Recibimos dinero del Gobierno de Aragón, pero con eso no pagamos ni una cuarta parte de lo que cuesta la anestesia, el material... Nuestro jefe intenta sacar cualquier beca o ayuda, pero aquí investigar es un hobby. Yo traduzco artículos y trabajo en una revista hasta que haya una plaza libre. Me planteo también un post doctorado. Quiero dedicarme a la investigación, pero estaría bien que alguien me pagase por ello. No puedo desarrollar un proyecto sin dinero para ello.

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