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Temporeros rumanos malviven en una nave de Illueca ante la falta de trabajo en el campo

La instalación pertenece al presidente local del PSOE, quien asegura haber realizado una "obra de caridad".

Hasta la semana pasada, eran unas 40 personas. Ahora quedan menos de dos decenas, pero las condiciones son las mismas. Un grupo de rumanos se alojan desde hace un mes en una nave de Illueca en una situación muy precaria, sin electricidad ni agua caliente. A esto se suman los problemas que tienen para encontrar trabajo en el campo tras las lluvias de mayo, que han echado a perder gran parte de la cosecha de cereza. El propietario, presidente de la agrupación local del PSOE, dice que les ofreció la instalación "por caridad".

Sin embargo, los temporeros aseguraron ayer haber pagado 800 euros el "13 o 14 del mes pasado", pese a que reconocieron que no tenían ningún documento que acreditara el desembolso. El dueño, Jesús Vicente de Vera, negó tajantemente este hecho.

Las dificultades por las que atraviesan estos inmigrantes, que no tienen ingresos con que adquirir comida ni productos de aseo o limpieza -sí han recibido la ayuda esporádica de vecinos de la localidad-, son consecuencia directa de las intensas precipitaciones de las últimas semanas, que han afectado con dureza al campo y que han supuesto la contratación, según los sindicatos agrarios, de hasta 4.000 temporeros menos de los que se preveían.

La Guardia Civil ya ha acudido "dos o tres veces" a la nave, aunque se limitó a constatar que la documentación de los inmigrantes, que tienen permiso de residencia en España al ser de nacionalidad rumana, estaba en regla. En principio, el instituto armado solo puede actuar si media una denuncia, si existe peligro físico para los residentes o si hay menores de edad, y no se ha dado ninguna de estas circunstancias.

Mientras, miembros de los servicios sociales de base del Aranda -las comarcas tienen cedidas las competencias en inmigración- admitieron conocer el modo en que viven estos temporeros, pero negaron haber ayudado con comida o material de aseo al no haberlo solicitado los temporeros. Eso sí, dijeron haberse cerciorado de que no había niños en la nave.

"Una obra de caridad"

"Yo he hecho una obra de caridad", expresó tajante el presidente del PSOE en Illueca acerca de los motivos que le llevaron a dar cobijo a los imigrantes. Jesús de Vera, que se refirió constantemente a la insolidaridad que existía en la localidad ante la falta de auxilio que habían recibido, dio muestras de compasión ante la situación de los inmigrantes: "Vinieron a ganarse la vida y no hallaron a nadie que les acogiese. Que esta gente salga de su país y se encuentre esta situación no es admisible", apuntó De Vera.

El dirigente local socialista reconoció que la instalación no tenía electricidad, pero rechazó que las condiciones de los inmigrantes fueran malas. "A mí me ha tocado, con 16 años, ir a segar y dormir en pajares en peor estado que mi nave, sin agua ni nada para lavarme", puso como ejemplo.

Por su parte, el alcalde de Illueca, el socialista Fernando Escribano, eludió referirse al hecho de que el presidente de la agrupación local sea el dueño de la nave en la que se alojan los inmigrantes. Escribano sí se refirió a la situación de los temporeros. "Lo están mirando tanto la Guardia Civil como los servicios sociales de la comarca", dijo Escribano. El Ayuntamiento esperará a la elaboración de un informe "urgente" sobre los hechos y actuará "en consecuencia", añadió el primer edil.

Las críticas sí llegaron de la oposición popular. "No se puede consentir", recalcó el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Ignacio Herrero. "Viven en una situación infrahumana y nadie hace nada, pese a que la Guardia Civil, el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón ya conocen qué sucede", dijo Herrero, para quien también existe un problema de "inseguridad" si no se da comida a los inmigrantes. "Yo veo cómo buscan entre la basura de los contenedores. El alcalde dijo que lo miraría, pero de esto hace ya dos semanas", añadió el portavoz popular.

El de Illueca es el primer incidente del que se tiene noticia tras caer las contrataciones en el campo por las lluvias de mayo, que han provocado la pérdida de unos nueve millones de kilos de cereza, de los 22 que se preveía recolectar, al rajarse el fruto. A esto se unen los daños sufridos por otros cultivos como la alfalfa o los que afectaron al secano con la sequía que existió hasta finales de abril.

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