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LA JUSTICIA

Valencia, un espejo en el que mirarse para Zaragoza

Hace ya años que se habla del ¿modelo valenciano¿ como referente para las ciudades que quieren tener una Administración de Justicia moderna y cercana a la sociedad. Zaragoza la llevará al espacio Expo. Ahora tiene la oportunidad de copiar lo mejor y aprender de los errores.

La modernidad de la Administración de Justicia en Valencia comienza en la propia arquitectura y sigue en la forma de distribución de los distintos órganos judiciales.
Valencia, un espejo en el que mirarse para Zaragoza
LAS PROVINCIAS

Valencia lo consiguió hace seis años y Zaragoza está en el camino de lograrlo. Aunque el horizonte aún se adivina lejano y en cuestión de obras es mejor no ilusionarse con los plazos -y menos en estos tiempos-, es probable que entre 2012 y 2013 la capital aragonesa vea hecho realidad el sueño de tener una Ciudad de la Justicia con mayúsculas.

El diseño valenciano se convirtió en referente nacional e incluso internacional y es el modelo que se ha adaptado a las nuevas construcciones judiciales que se han ido levantando en España desde 2003, como Málaga, Vigo, Cartagena o Madrid, entre otras. Ese año Valencia terminó de construir el edificio de 114.000 metros útiles y nueve plantas de altura (dos bajo rasante) y empezó a funcionar como tal Ciudad de la Justicia en marzo de 2004.

Desde entonces hay pocos peros que ponerle. Si acaso una escasa previsión de reserva de espacio para crecer en el futuro y una falta de cálculo para dotar de archivos suficientes para guardar la cantidad ingente de papel que todavía se sigue produciendo. También una rigidez excesiva entre la separación de funcionarios y usuarios que rompe la pretensión de ofrecer al ciudadano un trato amable y cercano.

La capital aragonesa no quiere ser menos. Han sido muchos los años en los que se ha clamado por una solución definitiva para acabar con los espacios indignos, dispersos, caros y poco funcionales. Ahora, tras muchos dimes y diretes sobre si debía ser 'ciudad', 'pueblo' o 'distrito' o si tenía que ir en el centro o en un barrio, el proyecto ya está en marcha. Se instalará, como es ya sabido, en los edificios Ebro 1 y Ranillas, que durante la Expo acogieron los pabellones de las comunidades autónomas y el balcón de las músicas. Lo que se quedará fuera será la Audiencia Provincial de Zaragoza, que se levantará detrás del palacio de los Luna, donde permanecerá también el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. En Valencia, la Audiencia está en la misma Ciudad de la Justicia y ha dado muy buenos resultados por su mayor operatividad y cercanía.

El modelo valenciano comenzó a gestarse en 1995, tan solo dos años después de que en Zaragoza se hubiera hecho una ampliación de los juzgados de la plaza del Pilar, que se quedaron pequeños nada más empezar. El gobierno valenciano se planteó entonces la necesidad de hacer una reforma integral de sus infraestructuras judiciales. Su situación era insostenible y se parece mucho a la actual de los juzgados en la capital aragonesa. En 1995, los tribunales de Valencia estaban repartidos en trece espacios distintos. La mayoría eran edificios antiguos, en malas condiciones y su coste de mantenimiento era alto.

En Zaragoza, las sedes judiciales actuales son ocho -Lagasca, Doctor Fleming, Pablo Gargallo, Coso números 1 y 34, Alfonso I, Convertidos y plaza del Pilar-, además de la Consejería de Justicia, en Puerta Cinegia. El coste anual de los que están en alquiler es de dos millones de euros.

En Valencia, se optó por crear la Ciudad de la Justicia en un edificio de nueva construcción y en una de las zonas más punteras arquitectónicamente hablando de la capital. Situados frente a la Ciudad de las Artes y las Ciencias y muy cerca del Oceanográfic y del Palacio de la Música, los tribunales han dinamizado más, si cabe, la zona.

La actividad laboral es frenética ya que en el edificio trabajan 2.200 personas y acuden diariamente entre 400 y 800 profesionales y una media de 12.000 usuarios. Muchos abogados y procuradores instalaron cerca sus despachos. Obra del arquitecto Alfredo Batuecas, el coste inicial fue de 54 millones de euros, aunque el desfase fue de 96.

Cincuenta millones

En Zaragoza, la decisión final de reutilizar los pabellones de la Expo para acoger una ciudad de la Justicia ha simplificado los trámites y abaratado la factura, al menos, sobre el papel. Los sótanos y la estructura de los edificios ya están levantados, por lo que se trata de adecuarlos al diseño del arquitecto Lamela. La inversión que hará Expo Zaragoza Empresarial -es decir, el Gobierno de Aragón- es de 50 millones de euros, 20 de ellos en equipamientos.

El recinto de Ranillas guarda ciertas similitudes con el entorno del Turia. Los juzgados de Zaragoza estarán rodeados por un museo de la ciencia y otro enfocado al diseño, la tecnología y la arquitectura, además de un anfiteatro. La oferta de ocio y servicios se completa con un complejo comercial de más de 20.000 metros cuadrados en el que un multicine y un macrogimnasio servirán de locomotoras. Sus puertas se abrirán al mismo tiempo que la ciudad de la Justicia, que tendrá 6.000 metros cuadrados dedicados a restauración. Además, a cinco minutos a pie, en el mismo meandro, hay un campo de golf, un canal de aguas bravas, una playa fluvial, juegos infantiles, un circuito de aventura y un centro termal que se inaugurará en 2011.

Es decir, el envoltorio acompaña. Lo que hay que lograr ahora es la misma funcionalidad y eficacia que ha logrado tener el edificio de Valencia, así como aprender de sus errores para no repetirlos.

El Gobierno valenciano, como explica la propia Consejería, se inspiró en el cumplimiento de unos determinados "valores" y "principios", en los que situaba en primer lugar al ciudadano "poniendo la Justicia a su servicio, combinado con la seguridad, confidencialidad y protección que necesita cuando se acerca a los tribunales". Otro era "la horizontalidad frente a la verticalidad" para conseguir una justicia "rápida, directa y accesible" que rompiera con la imagen "imponente y excesivamente burocrática" que acarrea una estructura vertical de los organismos judiciales. También se plantearon crear un "ambiente propicio", con amplios espacios para profesionales, funcionarios y ciudadanos para conseguir "un modelo de gestión pública amable".

Terminadas las obras, uno de los principales retos que tuvieron que afrontar fue el traslado de todos los órganos que alberga, entre ellos, la Audiencia Provincial, la Fiscalía, los 106 juzgados, el Decanato, el Instituto de Medicina Legal, los tres Juzgados de Guardia, por nombrar algunos.

David Sevilla, gerente de la Ciudad de la Justicia de Valencia, con la experiencia acumulada en estas lides pues también ha afrontado el traslado de los tribunales de Elche, explica que es una tarea que hay que llevar a cabo con un calendario "germánico". "No hay que hacerlo ni con celeridad excesiva ni dilatado en el tiempo. Pero una vez fijada una fecha, esta debe ser rígida e inamovible", aconseja.

Cuenta que este calendario se hizo por jurisdicciones (la primera fue la Social), junto con sus servicios comunes correspondientes. En el caso del juzgado de guardia no se empezó por el número uno, sino que se trasladó a aquel que cuando le tocara hacer su guardia ya estuviera aclimatado al nuevo espacio. "En el resto -explica- el traslado lo hicimos de dos en dos juzgados".

David Sevilla recuerda que cuando se estrena un edificio se espera que todo funcione, "pero no es así". "Por eso todos los que intervienen en su mantenimiento deben implicarse en el traslado", manifiesta. En el caso de Valencia, dejaron una "semana técnica" para resolver los "flecos" y problemas que surgieran.

"Cuando se instalan nuevas tecnologías en lugares a estrenar surgen disfunciones. Todo el mundo se encuentra con novedades en sus ordenadores, sistemas de grabación desconocidos... hay un salto cualitativo en la forma de trabajar. Por eso, el día del traslado, cada experto daba instrucciones y guías técnicas a todo el mundo", expone el gerente. Además, todos los viernes había una "sesión abierta" en el salón de actos en la que cada hora se hacían sesiones informativas que impartían los técnicos, los cuales se sometían a todo tipo de preguntas, desde las características de las sillas a los ordenadores.

"Eso sirvió de mucho. Eran cursos totalmente prácticos y facilitaron desde el salto de adaptación a las tecnologías, hasta la circulación por el nuevo edificio", comenta el gerente. Antes del traslado, se reunieron con todos los afectados para indicarles lo que tenían que hacer y lo que no y lo rigurosos que pensaban ser con el calendario.

Códigos de colores

Una de las características del edificio valenciano es el código de colores que rige para guiar al ciudadano en su interior. Físicamente está dividido en tres grandes secciones que han sido señaladas respectivamente con los colores azul, amarillo y rojo de modo que a cada jurisdicción le corresponde uno (civil, azul; administrativa, amarilla y penal, roja) aunque algunas comparten dos (laboral y mercantil).

Pero no todo es una balsa de aceite. Uno de los problemas con los que se enfrentará en poco tiempo la Ciudad de la Justicia de Valencia es la poca previsión de espacio. "Empezamos con una reserva del 33% pero la judicialización de la vida diaria y el mayor uso del derecho han hecho que se creasen más juzgados en menos tiempo y ahora estamos en una reserva del 9%, que pueden ocuparse en seis años", reconoce David Sevilla. "Desde que se proyectó el edificio -en 2000- hasta ahora, se han puesto en marcha 22 juzgados nuevos, hay una sección más de la Audiencia, la Fiscalía se ha duplicado y hay tres juzgados de guardia.

El decano de los jueces valencianos, Pedro Viguer, satisfecho con la imagen que Valencia da de la Justicia, también recomienda al Gobierno de Aragón que sea "generoso" con el espacio, porque, además del ritmo de creación de juzgados, hay que tener en cuenta los servicios comunes y otro tipo de necesidades.

Lo cierto es que llama la atención los archivadores acumulados ya en las oficinas de los funcionarios y en algunas salas de vistas. O el deficiente cálculo que hicieron a la hora de asignar un espacio similar a una sección de la Audiencia (con cuatro magistrados y un secretario) y a un juzgado de instrucción (con un juez y un secretario). Es probable que esta situación cambie con la nueva Oficina Judicial, en la que desaparece la distribución actual de auxiliares, agentes y oficiales y se distribuyen en grandes servicios comunes. En Valencia tendrán que empezar a mover tabiques para hacer la nueva distribución y, a pesar de que, en principio, son movibles, en realidad no lo son tanto. Es de esperar que en Zaragoza prevean la nueva reforma.

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