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POLÍTICA/ARAGÓN

Una telaraña de pactos y alianzas

EL reparto de poder dentro del socialismo aragonés está basado en un ajustado equilibrio de fuerzas entre todos los sectores del partido, tanto en el ámbito orgánico e institucional como en los cargos públicos de las distintas administraciones. Una cadena de alianzas que sustenta el liderazgo de Marcelino Iglesias y que apenas deja margen para que cualquiera de las familias intente por su cuenta cambiar la composición de fuerzas. Solo una compleja combinación de intereses de muchos grupos tendría alguna oportunidad de éxito para dar la vuelta a la situación actual. Y eso podría tener lugar cuando el actual secretario general opte por abir las puertas para su relevo al frente del partido en la comunidad autónoma.

De momento, Iglesias ha anunciado que no se presentará como candidato a la presidencia de la DGA en las elecciones de 2011, pero seguirá como secretario general del PSOE-Aragón hasta julio de 2012 (después de las generales), como mínimo, ya que fue reelegido a mediados del pasado mes de julio en el congreso regional celebrado en Teruel. Eso implica que seguirá teniendo la llave del poder orgánico para controlar la composición de las listas para las autonómicos y las nacionales. Aunque nunca es descartable que algunos decidan ir al combate interno, si el futuro candidato o candidata a la presidencia de Aragón no sale de un consenso entre todos los barones provinciales y locales.

La red de pactos entre los principales dirigentes de cada grupo del partido que ha ido propiciando Iglesias, hace mucho más difícil la posibilidad de esa rebelión. De hecho, quienes lo han intentado hasta ahora han sido descabezados.

Una de las principales características del entramado de poder interno en el PSOE aragonés es que la capacidad real no siempre está en las manos de los que figuran como máximos reponsables orgánicos o institucionales, ya que ocupan esos cargos en función de los repartos proporcionales a la representación de cada familia en su ámbito de influencia (municipal, provincial y autonómico).

Ni siquiera los que pueden considerarse críticos a Iglesias, como serían, los casos de Juan Alberto Belloch y Fernando Elboj tienen posibilidad de abrir una batalla abierta.

La organización de Huesca es un bloque cerrado en torno a Iglesias, tras el cierre de filas con Víctor Morlán. En Teruel, los pactos entre Velasco, Arrufat e Ibañez no dejan huecos para la disidencia. La provincia de Zaragoza está controlada por los afines a Iglesias, con Lambán al frente de una amplia alianza. La suma de todos, más la de las familias zaragozanas de Pérez, Alfonso Vicente y Lóriz, entre otras, aseguran a Iglesias una amplia mayoría. Razón por la que el sector de Belloch ha optado por los acuerdos a varias bandas y evitar una confrontación directa, incluso en Zaragoza ciudad.

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