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Teruel, un pasado industrial de récord

Un inventario de antiguas fábricas de la provincia recoge 381 elementos abandonados, algunos de los cuales fueron referentes nacionales en su época. 

Boca de la antigua mina de azufre de Libros, la mayor del país en su época.
Boca de la antigua mina de azufre de Libros, la mayor del país en su época.
Luis del Romero.

El páramo industrial que se extiende por la mayor parte de la provincia de Teruel oculta un pasado con episodios de esplendor o incluso liderazgo, como la mina de carbón a cielo abierto más grande del país en Ariño, la estructura más alta de Aragón en la chimenea de la central térmica de Andorra, la mina de azufre más productiva en Libros o el tren minero más largo desde las minas de Ojos Negros a Sagunto (Valencia). Las imponentes instalaciones abandonadas que permanecen en recuerdo de aquellos chispazos de esplendor forman parte del inventario en forma de libro ‘En busca de la Ferté. Un viaje por el patrimonio industrial abandonado de Teruel’, que la asociación Recartografías pretende editar con una campaña de ‘crowdfunding’.

Los hitos industriales de Teruel incluyen también la primera fábrica de papel continuo, en Villarluengo; una de las mayores azucareras del momento en Santa Eulalia del Campo; o la mayor central térmica de su época, en Aliaga.

El inventario recoge, a modo de libro de viajes, 381 elementos fabriles destacados repartidos por 188 municipios. Sus autores, que han recorrido las 10 comarcas turolenses durante los últimos cinco años y han hecho 68 entrevistas a vecinos, han puesto en marcha un proyecto micromecenazgo a través de la plataforma Verkami para financiar la edición del volumen, de 300 páginas y medio millar de fotos.

El tipo de industria más habitual en el libro son las harineras, que acaparan el 40% del inventario y que se reparten por toda la provincia al realizar una actividad vital para la alimentación de la población. Uno de los autores del proyecto, el geógrafo Luis del Romero, explica que el patrimonio industrial es muy “democrático”, porque en todos los municipios existe algún elemento de interés.

Molino harinero de Cañada de Benatanduz, uno de los edificios amenazados.
Molino harinero de Cañada de Benatanduz, uno de los edificios amenazados.
Luis del Romero

El inventario realizado durante los cinco años de trabajo de campo abarca 500 elementos, aunque no todos figuran en el libro.

La precoz industria papelera del Matarraña

Los molinos de papel del Matarraña constituyen una de las tipologías de edificios industriales más singulares de la catalogación. Del Romero señala que el foco papelero del Matarraña responde a una industrialización pionera y “exitosa” porque nació en el siglo XVIII y se mantuvo en activo, aunque con adaptaciones, hasta la segunda mitad del siglo XX. El geógrafo añade que aquel fenómeno dejó como principal legado una serie de edificios “monumentales” en la cabecera del río Matarraña, incluido su afluente el Pena, donde se ubica una de las fábricas más singulares, la ‘Bonica’, llamada así por las pinturas murales que cubren sus fachadas. El edificio ha sido incluido recientemente en la lista roja de Hispania Nostra porque está en peligro de desaparecer por derrumbamiento de las fachadas, el único elemento estructural que subsiste.

El catálogo ha incluido también ejemplos del último sector industrial que desaparecer, la minería del carbón y las industria termoeléctrica. Las minas son la segunda industria más representada en el inventario, tras los molinos de harina.

Cuando las ruedas de molino llegaban de Francia

El nombre del libro responde al tipo de rueda de molino más frecuente en la provincia, el procedente de La Ferté-sous-Jouarre, una localidad del norte de Francia que destacaba por la producción de estos elementos con una calidad excepcional. Luis del Romero explica que estas muelas han aparecido por toda la provincia en instalaciones abandonadas a las que llegaron a lomos de mulo en muchas ocasiones. Las ruedas de molino francesas eran muy apreciadas porque no se erosionaban ni dejaban restos de polvo durante la molienda.

‘En busca de la Ferté’ incluye su propia ‘lista roja’ con 32 elementos de interés cuya supervivencia peligra. Gudar-Javalambre y el Maestrazgo son las comarcas más representadas en el apartado de los edificios amenazados. Uno de los edificios incluidos en esta relación de inmuebles al borde del derrumbamiento, es la fábrica Bonica de Valderrobres.

La central eléctrica de Aliaga, la tenía más potencia de producción de su época.
La central eléctrica de Aliaga, la tenía más potencia de producción de su época.
Luis del Romero

Los autores señalan que su objetivo no es meramente erudito y documental, sino que pretenden estimular a la población a que aproveche su patrimonio industrial como un generador de recursos económicos y empleo.

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