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Teruel

Un sismómetro vigila los temblores de la tierra en el entorno de Teruel desde 2017

El aparato mide la actividad sísmica en la falla de Concud tras detectarse en 2015 un aumento de terremotos preocupante.

Vistas de Celadas.
Vistas de Celadas.
Laura Uranga

Un sismómetro vigila desde julio de 2017 los movimientos de la tierra en el entorno de Teruel a raíz de que a lo largo de 2015 y parte de 2016 se detectara un aumento preocupante del número de terremotos al noroeste de la ciudad, en una zona próxima a Celadas por la que pasa la falla de Concud, la cual permanece activa.

El aparato, instalado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), tuvo que ser sustituido a finales de 2018 por uno nuevo debido a su mal funcionamiento, ya que no recibía bien las señales sobre la intensidad de los movimientos de la corteza terrestre en la zona. Así lo explicó recientemente el geólogo turolense José Luis Simón, quien lidera un grupo de investigación sobre la falla de Concud dentro del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza.

Fue este equipo el que solicitó al IGN la instalación de una red sísmica local entre Celadas y Teruel para obtener información que pudiera arrojar luz sobre la concentración de la actividad sísmica que se registró en 2015 en ese área. La petición para contar con un sistema de medidores no fue atendida, pero, al menos, se instaló un sismómetro.

Normalidad

Simón explicó que la toma de datos por parte del aparato no permitirá obtener conclusiones hasta dentro de dos o tres años. No obstante, el geólogo adelantó que la actividad sísmica inusual detectada en 2015 no se ha mantenido en años posteriores. "El riesgo de terremotos es insignificante y no anticipa un sismo mayor", afirmó el investigador.

Frente a los 31 seísmos registrados entre Teruel y Celadas a lo largo de 2015, en los años siguientes el subsuelo de esta parte de la provincia ha vuelto a situarse en la media de la última década, que son 5 movimientos sísmicos anuales. Además, todos los terremotos detectados, incluidos los de 2015, fueron pequeños, no alcanzando una magnitud de 3. En ningún caso ha habido daños personales o materiales al tratarse en muchos casos de microsismos que no son siquiera percibidos por la población.

Información parcial, pero útil

"En la actualidad, la actividad sísmica se ha atenuado bastante", subrayó José Luis Simón. El sismómetro instalado recoge la señal y la transmite al Instituto Geográfico Nacional por telefonía móvil. "Al no tratarse de una red de sismómetros, la información es parcial, pero igualmente ayuda", destaca el geólogo de la Universidad de Zaragoza.

El objetivo del equipo de investigación es ofrecer un balance del número de terremotos y su intensidad detectados entre Teruel y Celadas, si bien Simón ya indica que, por ahora, "no hay mucha actividad". Aclaró que entre julio de 2017 y el mismo mes de 2018 hubo solamente tres temblores de tierra.

José Luis Simón destacó que la zona que se investiga es la unión de la falla de Concud con la Sierra Palomera, donde se sabe que el subsuelo está en movimiento. La falla de Concud discurre muy cerca de los terrenos de El Planizar, donde está previsto levantar el nuevo hospital de la capital turolense. De hecho, el riesgo sísmico detectado en esa zona obligó a modificar el proyecto del futuro centro hospitalario para dotar al edificio de medidas antiterremotos.

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