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Teruel

Alumnos de Villalba Baja, sin practicar deporte desde hace un mes al estar las pistas embarradas

Las lluvias, que aún continúan, impiden limpiar los espacios que quedaron anegados por el desbordamiento del Alfambra.

Las pistas deportivas cubiertas de barro desde hace un mes.
Las pistas deportivas cubiertas de barro desde hace un mes.
Antonio García/bykofoto

Los alumnos de la escuela de Villalba Baja llevan un mes sin poder utilizar los espacios deportivos con los que cuentan para las clases de Educación Física al encontrarse estas instalaciones llenas de barro tras las intensas lluvias que trajo la gota fría del 18 y 19 de octubre y el consiguiente desbordamiento del río Alfambra.

Los escolares de esta pedanía de la capital turolense hacen deporte habitualmente en la pista de balonmano que hay junto al cauce, pero esta quedó inservible al ser cubierta por el agua hasta la mitad de los palos de las porterías. La gran humedad que hay la zona, debido a que las precipitaciones, si bien ya de forma intermitente, continúan, impiden que entren las máquinas a limpiar el suelo.

El profesor de Educación Física, Jorge Domingo, explica que aunque el colegio cuenta con un lugar alternativo para las clases de deporte, que es el frontón, este se encuentra "invadido" por coches que aparcan allí. "Creemos que es un tema de concienciación social –subraya Domingo– y pensamos, profesores y alumnos, que debemos buscar una solución juntos".

La carencia de espacios para el deporte obliga a los alumnos a quedarse dentro de la clase en las horas de Educación Física. No obstante, el profesor ha aprovechado la situación para hacer ver a los niños la importancia que tiene el cuidado de las instalaciones públicas, todo ello "generando un debate y una reflexión entre los escolares", señala Jorge Domingo.

Sin patio de recreo

La falta de pistas deportivas por culpa de las lluvias torrenciales del pasado octubre no es el único problema del colegio de Villalba Baja. El centro no cuenta con patio de recreo y los alumnos tienen que jugar en la calle durante el tiempo de descanso. Belén Lozano, otra de las profesoras de la escuela de esta pedanía turolense, advierte del peligro que supone que los niños correteen por el pueblo, "con el tráfico que hay". "Salimos con ellos a la calle y tenemos que estar continuamente diciéndoles que se suban a la acera porque pasan coches", explica la maestra. Lozano destaca que a veces acuden al frontón, "pero muchos días está lleno de coches".

Al no haber patio de recreo, los alumnos, con edades de entre 4 y 10 años, son conducidos a menudo por los profesores hasta el parque infantil de la localidad –para lo cual tienen que cruzar la carretera Nacional 420–, pero esta opción tampoco es factible ahora, pues, al igual que ocurre con las pistas deportivas, esta zona de columpios está llena de barro tras la riada del Alfambra.

El alcalde de Villalba Baja, Lucinio Hernández, se mostró ayer muy preocupado por las limitaciones que el desbordamiento del Alfambra ha generado en la actividad escolar. "No se ha podido limpiar el barro, pero se hará en cuanto se seque un poco el suelo", subrayó. Anunció, además, que hablará con los vecinos para que no aparquen en el frontón, "aunque las señales de prohibido estacionar están allí desde hace años", dijo.

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