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Teruel

Cuatrocientos calamochinos participan en un dance con 133 años de historia

El baile, declarado Fiesta de Interés Turístico de Aragón, se alargó durante tres horas y la lluvia respetó todo el trayecto.

Bailadores de todas la edades muestran sus pasos a San Roque en el final de la procesión.
Bailadores de todas la edades muestran sus pasos a San Roque en el final de la procesión.
Javier Escriche

Todas las edades se dieron cita este jueves en la famosa procesión de San Roque en la que niños, padres y abuelos bailaron juntos durante tres horas entre la iglesia parroquial de Calamocha y la ermita del santo. Todos los bailadores y bailadoras miraban al cielo desde muy temprano para ver si la lluvia respetaba su tradición, por suerte, a las 12.30 llegaba el santo a la iglesia después del trayecto de ida y vuelta sin ninguna gota de agua que interrumpiera el famoso baile.

Los calamochinos danzan en honor de San Roque con impecables indumentarias blancas, fajas azules y cachirulos rojos y negros anudados al cuello, desde hace 133 años cuando se libraron de una epidemia de cólera. "Esta tradición, que surgió después del milagro, no se va a perder porque tenemos mucha cantera. Cada vez más niños y niñas quieren aprender el baile", explicó Manuel Rando, alcalde de Calamocha. Entre los ritmos joteros, varios voluntarios tomaban el micrófono para recitar algunos dichos y versos. Al terminar, todos los vecinos presentes gritaban al unísono: "¡Viva San Roque!" y la música volvía a sonar.

La nutrida participación de las generaciones más jóvenes no sería posible sin la labor de la peña La Unión, quien se encarga de enseñar a los niños los pasos de baile. Este año, en su 50 aniversario, inauguraron un monumento a los peñistas y una serie de placas que marcan el transcurso de la procesión. El esfuerzo vivido este jueves empapaba de sudor las camisas de los bailadores, que no perdieron la sonrisa en ningún momento. "Es un orgullo poder dar un trocito de mí al pueblo donde me he criado. Aunque estés cansada sacas fuerzas de donde sea porque el secreto del baile es lo que sientes por él", declaró la joven danzante María Pilar Dal.

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