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Casi 120 voladuras han sido necesarias para trazar la N-232 en la zona de Ráfales

La última, hace 5 días, anuncia el final de las obras, que permitirán viajar de Alcañiz a Morella en solo 40 minutos

Imagen del terreno en el que se está trabajando para mejorar la N-232 tras una voladura
Imagen del terreno en el que se está trabajando para mejorar la N-232 tras una voladura
Heraldo

Cerca de 120 voladuras han sido precisas para dibujar el trazado de la nueva N-232 (Santander-Vinaroz) en los apenas 15 kilómetros que van del cruce de entrada a Ráfales al límite provincial con Castellón. La proximidad de las obras a la actual carretera aconsejó llevar a cabo pequeñas, aunque muy numerosas, explosiones con el objetivo de afectar lo menos posible al tráfico.

Las voladuras se han realizado a lo largo de los últimos dos años y medio, desde que los trabajos en esta carretera –que han sufrido múltiples parones tras su arranque en verano de 2005–, se reanudaran definitivamente en mayo de 2015. Así, con una frecuencia de una por semana –a veces más– se han llevado a cabo estas explosiones controladas, cada una de las cuales ha obligado a cortar la circulación durante diez o quince minutos.

La última detonación tuvo lugar el pasado jueves y, al igual que las anteriores, permitió, no solo abrir camino a la nueva carretera sino también proporcionar la tierra necesaria para fabricar taludes y terraplenes que eviten fuertes pendientes en el futuro trazado de la N-232. Terminadas las voladuras y con las principales infraestructuras de hormigón ya construidas, todo apunta a que la próxima primavera o quizá en verano los trabajos podrían estar acabados.

Viaductos y túneles

Ya se han hecho los dos grandes viaductos proyectados para salvar las curvas de la Val de Luna, muy peligrosas en invierno por la humedad y la umbría. También están listos los túneles en las proximidades de la ermita de La Consolación y en la entrada de Monroyo. Este último evitará que el tráfico discurra por la población, una medida que tiene ventajas e inconvenientes, pues si bien la localidad ganará en seguridad, igualmente es cierto que quedará al margen de una carretera que aporta mucho turismo, al ser la vía de comunicación natural entre el País Vasco, Navarra y Zaragoza con la Costa del Azahar, en Castellón. Por ello, resulta fundamental que la nueva N-232 cuente con unos buenos accesos hasta el casco urbano, impidiendo que los negocios que viven del paso de viajeros no resulten perjudicados.

También está terminada la excavación en la zona de la Lobatera, una actuación que mejorará el acceso a la localidad de La Cerollera a través del correspondiente desvío, ahora marcado por la presencia de una curva muy cerrada. Asimismo, se trabaja en los cruces para entrar a Torre de Arcas y Monroyo. El paso siguiente será el asfaltado de la nueva carretera.

Tras las obras, la longitud del tramo se habrá acortado en tres o cuatro kilómetros, lo que permitirá viajar desde Alcañiz a Morella (Castellón), dos ciudades distantes 65 kilómetros, en 35 o 40 minutos. En la actualidad, debido a la sinuosidad de la calzada y a las fuertes pendientes, se tarda en realizar este trayecto entre 52 y 59 minutos.

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