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Teruel

Los desprendimientos se ceban con la torre mudéjar de Godos

Es el elemento patrimonial más destacado de una de las zonas más desfavorecidas de la provincia.

El último cuerpo de la torre mudéjar es el más afectado.
Los desprendimientos se ceban con la torre mudéjar de Godos
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La torre neomudéjar de Godos –actualmente una pedanía de Torrecilla del Rebollar– se encuentra en un penoso estado de conservación, según denuncian vecinos y Ayuntamiento. Son frecuentes los desprendimientos de los ladrillos centenarios de este monumento, que se presenta, junto a la torre medieval cilíndrica del mismo pueblo, como el elemento patrimonial más relevante de una de las zonas más desfavorecidas de la provincia de Teruel.

En los días ventosos, los cascotes se desprenden y caen a la calle, lo que atemoriza al medio centenar de vecinos que residen en la localidad. Los contenedores de residuos se encuentran en las cercanías de la iglesia de Santa Elena, algo que, según el párroco, Ignacio Hernández, entraña un mayor riesgo para la población.

La parroquia ha presentado un informe al Obispado con objeto de que se acometa una reparación de urgencia que permita "eliminar la peligrosidad", señalaba Hernández. Se ha solicitado, además, la elaboración de una memoria valorada para estimar los costes de una posible restauración de la torre, declarada en 2002 Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés. De estilo mudéjar tardío, se empezó a construir en el siglo XVI. Se barajan posibles vías de financiación, como una subvención del Gobierno o una partida del Fondo de Inversiones de Teruel (Fite).

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Torrecilla del Rebollar pedirá a la Diputación Provincial que se lleve a cabo una evaluación sobre el estado del templo. "Y si hay que vallarlo para evitar el peligro, que se haga, porque es habitual la caída de cascotes y ladrillos", explicaba el alcalde, Carlos Burriel. El Ayuntamiento ya ha logrado que la iglesia de San Cristóbal de Torrecilla sea objeto de una profunda reforma para evitar el hundimiento del tejado, lleno de goteras, y de las humedades y grietas que presenta su estructura. Las obras, presupuestadas en 310.000 euros, ya han comenzado y se prolongarán durante seis meses.

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