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Teruel

"Hago la compra a medida para todos los vecinos"

Susana Campos tiene 44 años, forma parte de la serie de Emprendedores en la Sierra de Albarracín y es responsable del supermercado de Royuela.

Royuela es un municipio de Teruel de  243 vecinos.
Royuela es un municipio de Teruel de 243 vecinos.
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Los datos indican que las compras por internet crecen cada año, y sin embargo, en el medio rural, el contacto personal y el servicio a medida sigue siendo más importante que la comodidad y el anonimato de las transacciones on line. Así lo experimenta cada día Susana Campos desde su supermercado en Royuela, Teruel, donde atiende a ese pequeño número de vecinos que no tienen muchas posibilidades para desplazarse a comprar a otras localidades y que valoran que ella y su familia hayan decidido quedarse en el pueblo para hacerles la vida más fácil.

Hace algo más de 2 años que gestionáis el supermercado de Royuela. ¿Qué os lleva a emprender este negocio a tu marido y a ti sabiendo que es difícil tener muchas ventas en un pueblo tan pequeño?

Éramos conscientes de que era muy sacrificado y de que la inversión era fuerte, pero ya teníamos experiencia en trabajar de cara al público y somos de la zona, así que también sabíamos cómo es la vida aquí. Necesitábamos estabilidad laboral, por eso nos lanzamos y después de este tiempo, estamos contentos. De todas formas, los 2 primeros años son muy duros, porque vas aprendiendo sobre la marcha y cuesta no tirar la toalla, pero merece la pena.

¿Por qué?

Pues porque este tipo de servicios en los pueblos son muy necesarios. La mayor parte de nuestros clientes son personas mayores y a muchos les llevamos hasta la compra a casa, porque no pueden salir o llevar carga, otros pagan a final de mes, otros nos encargan cosas que no tenemos pero se las traemos al día siguiente... Es un servicio de verdad que nuestros vecinos valoran mucho.

¿Entonces lo más difícil es gestionar la mercancía?

No, quizá lo más duro sea cuadrar la contabilidad para pagar lo más rápido posible a los proveedores. Pero también es difícil calcular qué cantidad de producto necesitas de cada cosa que vendes, para no quedarte corta ni tener demasiado, porque además, tú has de pagar a los proveedores en cuanto compras. Ahí es donde echas cuentas y ves que no lo estás haciendo bien. Nosotros el primer año trabajamos con 20 comerciales y éste ya nos hemos quedado con la mitad. Y sabemos comprar mejor, lo que se necesita y ya está. Y luego si alguien me pide algo que no tengo, se lo traigo al día siguiente. Hacemos la compra a medida para todos los vecinos que nos necesitan.

¿Y familiarmente, qué valoración hacéis de tener vuestro propio negocio y de trabajar en pareja?

Estamos contentos. Nosotros nos vinimos hace 10 años de Barcelona. Los dos teníamos trabajo fijo, mi marido era jardinero y yo limpiadora en un hospital, pero teníamos claro que nos gustaba vivir en un lugar más tranquilo. Mi madre es de Royuela y yo siempre había mantenido el contacto con el pueblo, así que vinimos a una boda y ya tomamos la decisión. Nuestro hijo tenía menos de un año y luego llegó la chica. Hemos tenido que trabajar en muchas cosas diferentes para poder vivir aquí, pero lo volveríamos a hacer.

Llevar el supermercado ¿es como te lo esperabas?

Más o menos sí, porque mis padres siempre han tenido comercio, así que lo he vivido en casa. Pero claro, en un pueblo pequeño todo cambia mucho. Aquí en invierno estamos casi solos y abrimos por la mañana, y sin embargo en verano, nos faltan manos y tenemos abierto hasta los domingos... Pero te vas adaptando a la faena y a la gente que tienes en cada momento.

Piense en esa mujer que vive en un pueblo y que se está planteando emprender para poder trabajar y cuidar a su familia. ¿Qué le diría?

Pues que sea consciente de su decisión y que si lo ha pensado bien, se asesore y lo intente. En las zonas rurales no tenemos muchas opciones para trabajar, así que montarte tu propio negocio siempre puede ser una alternativa a estar parada. Y bueno, si nos va mal, al menos lo hemos intentado. Yo las animo y les digo que piensen que el balance lo tienen que hacer después de los dos primeros años, que son los más duros. Pero pasan y seguimos adelante.

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