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Teruel
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CORTARON LA LÍNEA TELEFÓNICA

El robo de viviendas en Torrijas hace cundir la alarma en toda la comarca

Saquearon 16 casas, entre ellas el Ayuntamiento y el consultorio médico

Cerrajeros reparaban algunas de las puertas reventadas.
El robo de viviendas en Torrijas hace cundir la alarma en toda la comarca
JORGE ESCUDERO

El robo perpetrado el miércoles en dieciséis viviendas de Torrijas por una banda de ladrones ha hecho propagarse la sensación de inseguridad por toda la comarca de Javalambre, una de las zonas más despobladas de la provincia de Teruel, a la que se accede tras atravesar una impactante naturaleza y sinuosas carreteras.

Aunque los ladrones se llevaron un reducido botín de las viviendas, tanto en la población de Torrijas como en el resto de localidades de la comarca hay una gran inquietud, y ayer no se hablaba de otra cosa. "Da miedo que vuelvan otra vez y entren en domicilios habitados", explicaba la propietaria del bar de la localidad, Clemencia Garcés. En su establecimiento robaron ocho botellas de güisqui, pero el saqueo total en todo el pueblo no pasó de un par de televisiones de plasma, una videoconsola, un taladro que abandonaron en la carretera y poco más.

La forma de actuar de los asaltantes, cortando previamente la línea telefónica que dejó sin este servicio a todo el pueblo y a la lo- calidad vecina de Arcos de las Salinas, ha atemorizado todavía más a los vecinos, que dicen sentirse impotentes ante este tipo de delitos.

Los ladrones optaron por entrar en casas deshabitadas, usadas solo como segundas residencias por personas que habitualmente viven en Valencia. Únicamente en una de ellas se encontraban sus moradores, si bien el pestillo echado que reforzaba el sistema de cierre de la puerta pudo alertar a los delincuentes sobre la presencia de personas en el interior.

Accedieron, asimismo, al Ayuntamiento, al consultorio médico y a la zona de farmacia, edificios en los que, como en el resto de casas, reventaron las cerraduras para poder entrar en su interior. En el Consistorio y en el centro sanitario aparentemente no faltaba nada. "Estaban todos los cajones abiertos, pero no se han llevado ningún objeto. Si buscaban dinero no han venido al lugar más adecuado", advertía el teniente de alcalde, Jaime Manuel Moreno, haciendo referencia a la modesta situación económica del Ayuntamiento.

Junto con el alcalde, el concejal dedicó toda la mañana a efectuar un inventario de los daños ocasionados. "Es extraño este comportamiento. Hay más pérdidas por la rotura del bombín de la puerta, que por otra causa", afirmaba el teniente de alcalde. "Yo creo que están preparando el camino para venir más adelante con una camioneta", añadía.

El alcalde, Joaquín Durbán, reconocía que el miedo se ha apoderado de la población. "Yo me subo la escopeta a la cama", admitía al tiempo que reclamaba un incremento de las medidas de seguridad. "Me gustaría que se instalaran cámaras de vigilancia, al menos en las cuatro entradas al pueblo", pedía el primer edil de Torrijas.

En el Ayuntamiento consideran que desde que el cuartel de la Guardia Civil de Manzanera cerró sus puertas, hace unos quince años, la inseguridad se ha incrementado. "Se han producido otros robos, en el bar y en una de las casas más aisladas del pueblo de forma sistemática, aunque nunca de estas características", explicaba el teniente de alcalde.

Joaquín Durbán reclamaba, por su parte, que el Gobierno de Aragón se haga cargo de los costes de la reparación de las cerraduras de los edificios municipales.

El presidente de la Comarca de Gúdar-Javalambre, Manuel Lázaro, admitía que la población recibió ayer la noticia con mucha inquietud. Dijo que la situación "es la que es, con pueblos poco poblados y cuarteles muy lejos".

En las calles de Torrijas había ayer un movimiento inusitado para estas fechas. Varios cerrajeros, venidos de fuera, se dedicaban a reparar las cerraduras reventadas. César Luque, cuyo padre desciende del pueblo, reconocía que los encargos se han multiplicado desde ayer, a pesar de vivir en Valencia. "Ya llevo seis cerraduras instaladas. Ayer yo iba detrás de la policía científica y de la Guardia Civil reparando bombines", agregaba.

El cerrajero considera que los delincuentes "se han decantado por las cerraduras más fáciles, aquellas que con una llave inglesa y una palanca se pueden arrancar". Al bar, sin embargo, accedieron a través de una ventana y ni siquiera se llevaron la calderilla de la caja, que ascendía a unos 30 euros. "Probablemente -dice la dueña- alguien les asustó".

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