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Un estudio de viabilidad paraliza de nuevo el proyecto del pantano de los Alcamines

Incluida en el Pacto del Agua, la presa es una demanda del Valle del Alfambra desde hace casi un siglo.

Parte de la reserva ornitológica de Mas de Cirugeda, en la foto, quedaría inundada por las aguas
Un estudio de viabilidad paraliza de nuevo el proyecto del pantano de los Alcamines
A.G.

El proyecto del pantano de los Alcamines, reivindicado por los agricultores del Valle del Alfambra para la regulación del río, ha entrado en una nueva fase de paralización, a juzgar por las recientes declaraciones del presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Juan José Moragués, quien señaló que el organismo está elaborando un nuevo estudio, "porque se trata de un embalse de viabilidad económica dudosa".

La construcción de esta presa, en el término municipal de Villalba Alta y en parte de Fuentes Calientes, es una antiquísima demanda de esa zona con el objeto de controlar las grandes avenidas que se registran en el Alfambra y garantizar así los riegos del valle, que se remonta a principios del siglo XX, aunque la primera solicitud oficial al Gobierno central data de 1932.

A partir de esa fecha, la iniciativa ha pasado por numerosas vicisitudes, desde estudios a anteproyectos y modificaciones, pasando por la inclusión de partidas económicas en varios ejercicios de los presupuestos generales del Estado.

Después de que hace cinco años recibiera un renovado impulso, al realizar la Confederación adaptaciones del proyecto a la nueva normativa sobre presas, ahora el documento ha sufrido otro retroceso. El presidente de la Confederación del Júcar señaló hace unos días, en una visita que realizó a Sarrión, que técnicos del organismo están a punto de concluir la redacción de un estudio de viabilidad del embalse, "que nos permitirá conocer el camino que podemos seguir". Moragués no descartó que se vayan a introducir nuevas modificaciones una vez termine el informe, pero tampoco concreto ningún aspecto. "Esperaremos a ver lo que dice el estudio de viabilidad de la presa", se limitó a decir.

Para el presidente de la Coordinadora Pro Alcamines y alcalde de Alfambra, Amador Villamón, la decisión de la Confederación "es otro revés más a este proyecto que todos creíamos desbloqueado al haber salido hace cinco años a exposición pública". Villamón replica que "en Teruel siempre pasa igual; nos dan largas para todas las infraestructuras que necesitamos".

La demanda de la coordinadora, que se creó con el objetivo de impulsar la obra, no se circunscribe exclusivamente a la necesidad de garantizar los riegos, que permitirían mantener los actuales cultivos que ocupan una superficie de unas mil hectáreas e incrementarlos a tres mil. Para Amador Villamón, la infraestructura aseguraría también el agua de boca, tan escasa en la comarca, incluso, posibilitaría extender sus beneficios al área del Campo de Visiedo. "Es un proyecto bueno, además, por motivos ecológicos, porque cada año el río se seca desde junio a septiembre. Allí no hay vida. A partir de Alfambra, en Peralejos, Cuevas Labradas, Tortajada y Villalba Baja, no baja ni una gota".

Viabilidad

Para el alcalde de Alfambra, la viabilidad que pueda tener esta obra, y que tanto se cuestiona ahora, "tiene una apreciación muy subjetiva; que vengan los de las grandes ciudades a vivir aquí y verán si es necesario o no el pantano".

Considera que con 1.500 habitantes, la comarca tiene "poca voz", razón por la cual piensa que la mayoría de los gobiernos han dejado el mundo rural en estado de "semiabandono" . "No hay peor cosa que tener pocos habitantes. No se nos tiene en cuenta", apostillaba Villamón, para quien la presa supondría la pervivencia de los pequeños pueblos.

El embalse, que pasó de tener una capacidad de 40 hectómetros cúbicos, en sus inicios, a los 16 contemplados en el último documento, inundaría 100 hectáreas de terreno.

Los ecologistas siempre han rechado esta infraestructura, al considerarla como una de las que más impacto medioambiental ocasionaría en la reserva ornitológica Mas de Cirugeda, cuyos estrechos quedarían anegados por las aguas del embalse. Dicen que la obra pondría en peligro la pervivencia de diferentes especies de aves que anidan en esa zona, y de las nutrias que aún habitan en el cauce, amenazas que no se corresponden con los beneficios que la presa conllevaría.

Repetidamente han señalado que una de las soluciones alternativas para mantener el caudal para el riego y de menor coste medioambiental sería la construcción de balsas laterales.

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