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Los empleados del Juzgado califican de "chapuza" la reforma del edificio

Denuncian que solo habrá aire acondicionado en las salas de vistas, que no se han previsto lugares de espera para los usuarios y que las oficinas de los trababajadores son pequeñas.

La ampliación del edificio de Juzgados de la capital turolense que lleva a cabo el Ministerio de Justicia no convence a los trabajadores. Los delegados sindicales del colectivo estiman que la inversión aprobada, alrededor de 1,8 millones de euros, es insuficiente para realizar una buena reforma del inmueble, por lo que este presentará carencias importantes.

Uno de los problemas que denuncian es que, por dificultades técnicas, solo se instalarán aparatos de aire acondicionado en las salas de vistas, a pesar de que en los despachos y en las oficinas orientados al este y situados en los pisos más altos el calor durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre es "inaguantable". "Hay 30 grados a las nueve de la mañana y lo pasamos horriblemente mal. La prueba es que el año pasado una persona se mareó", explicó esta semana una fuente judicial.

El representante de los trabajadores por el sindicato CSIF, Antonio Salvador, calificó de "chapuza" la reforma del Palacio de Justicia y afirmó que debería ser el Gobierno aragonés -que recibirá la obra de manos del Ministerio de Justicia una vez terminada- quien cogiera las riendas del proyecto de ampliación de un edificio que después tendrá que gestionar, en virtud de las transferencias a la DGA de las competencias en materia de Justicia.

Otra de las críticas apunta a que mientras algunos despachos tendrán hasta 30 metros cuadrados de superficie, los espacios destinados a los auxiliares resultan pequeños. Asimismo, los empleados denuncian que no se han previsto salas de espera para los ciudadanos que acudan a los juzgados mixtos, aquellos que aúnan las secciones de Primera Instancia e Instrucción.

Un dato más delata, en opinión de los trabajadores, la "escasa ambición" del proyecto de ampliación del Palacio de Justicia. Y es que inicialmente ni siquiera se iba a renovar la carpintería de las ventanas, que data de 1950. El Ministerio accedió a sustituirla a petición de los representantes de los distintos estamentos judiciales que trabajan en el edificio, quienes expusieron que el elevado gasto anual de calefacción se debe, al menos en parte, al desajuste de los marcos de las ventanas.

"No es una reforma, es un simple lavado de cara. El edificio no va a quedar bien", manifestó Caridad Belanche, delegada sindical por Comisiones Obreras.

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