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Aragón

RENFE

Plataforma de afectados por los nuevos horarios de las lanzaderas Avant

"Renfe nos ha puesto la miel en los labios y al final nos ha dejado peor que antes, no tenemos ningún peso". La médica de laboratorio del Hospital Ernest Lluch de Calatayud Elena Sánchez Yangüela habla así tras comprobar el lunes que el nuevo Avant que une Zaragoza con Calatayud partía a las nueve de la mañana. Un horario "imposible" para ella y para una buena parte de los potenciales viajeros, funcionarios, trabajadores y estudiantes que comienzan su jornada una hora antes. Su padre, Carmelo Sánchez, está decidido a crear una plataforma de afectados para intentar resolver estas carencias y presionar ante la compañía ferroviaria y las instituciones.

A Elena Sánchez, como a muchos, no le queda más remedio que continuar subiéndose cada día al autobús que sale a las 6.45 y que una hora después la deja en la puerta del centro sanitario. En época de exámenes se llena con alumnos de la UNED. Para regresar, debe adaptarse a un microbús que emprende la vuelta a las 15.15 y pasa, dependiendo de las necesidades de los viajeros, por los pueblos. En el mejor de los casos, un "coche patera" compartido con algún compañero, ya que ella por una dolencia no puede conducir.

Y no son pocos los que ante unas frecuencias inadecuadas e insuficientes continuarán enfrentándose a una carretera "que soporta un gran volumen de tráfico, peligrosa y en la que suelen producirse accidentes, como bien sabemos en el hospital", señala Elena Sánchez. A ella parece que le persigue esa maldición de suprimir servicios ferroviarios en nuestra comunidad.

Durante catorce años acudía desde la capital aragonesa al Hospital de Barbastro con el tren que paraba en Monzón, donde tenía un automóvil para terminar la peregrinación. "Lo peor llegó cuando se suprimió y entonces tocaba coger dos autobuses, uno primero a Huesca y otro después hasta Monzón", recuerda, de aquellos tiempos.

Su padre ha decidido ponerse manos a la obra. Asegura que sintió, viendo la película "Don Erre que Erre", la necesidad "de defender lo que consideramos justo". "Si no, visto lo visto parece que nadie lo va a hacer por nosotros", argumenta.

Carmelo Sánchez Agreda tiene muy claras sus razones: evitar accidentes de tráfico, ayudar a conciliar la vida laboral y familiar, acortar los tiempos de desplazamiento y, por supuesto, "aprovechar de verdad las tarifas de los bonos". Él se está poniendo en contacto con posibles colectivos de afectados. Cualquier persona interesada en sumarse no tiene más que dirigirse a la Asociación de Consumidores Torrerramona.

De hecho, estos cambios de horarios han provocado numerosos quebraderos y problemas a los cientos de personas que se desplazan a Calatayud y Huesca a diario. El pasado miércoles, numerosos estudiantes que habían calculado su viaje de vuelta a última hora de la tarde con los horarios de los TRD, se quedaron en Zaragoza sin regreso.

Queja ante el Justicia

Por su parte, la Plataforma Bonos AVE, creada para reivindicar el prometido Avant entre Zaragoza y Lérida, ha presentado una denuncia ante el Justicia de Aragón. En su nombre lo ha hecho Alfonso Más, funcionario de Justicia en la capital leridana y delegado de CC. OO. Nada se sabe de este servicio que en su día anunció el secretario de Estado de Planificación, Víctor Morlán.

En la queja se hace constar que Renfe "está dilatando en el tiempo una situación discriminatoria para con los ciudadanos aragoneses", y que su oferta comercial para el territorio aragonés e interprovincial "arroja un balance desolador y deficitario". Este colectivo entiende que el "agravio" se acentúa por las "nulas prestaciones" que establece para el corredor entre Zaragoza y Lérida. Por ello denuncia la existencia de una "flagrante alteración de las condiciones de igualdad entre ciudadanos en el acceso a un servicio con connotaciones de público".

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