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SALUD

Los neuropediatras detectan un aumento de casos de autismo y déficit de atención

Más de 2.500 familias han solicitado entrar en el programa de atención temprana infantil

TDAH. Tras estas siglas se esconde el temido Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El 5% de los niños lo padecen, y solo sus padres y cuidadores -sanitarios y profesores- saben lo que supone vivir con unos pequeños en los que los problemas de aprendizaje, impulsividad o rabia se suceden sin orden ni previo aviso. No obstante, este trastorno es solo uno de los que tratan los neuropediatras día tras día en sus consultas.

Una muestra del volumen de casos que se registran se encuentra en el programa de atención temprana infantil para la asistencia de niños menores de 6 años con problemas de desarrollo o en riesgo de sufrirlos, impulsado por el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). Desde 2003, 2.600 familias han solicitado poder disfrutar de este plan. Todas ellas tienen hijos con problemas motores, trastornos autistas, hiperactividad...

El doctor José Luis Peña, de la unidad de Neuropediatría del Miguel Servet, concretó ayer que en Aragón hay 64.104 niños de estas edades y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que el 2,5% de los pequeños son susceptibles de recibir asistencia por problemas graves y hasta un 7,5% están en situación de riesgo. Es decir, se estima que en Aragón hay 1.800 niños con problemática más profunda y hasta 4.800 con casos menos graves.

De este y de otros temas se habla desde hoy en la XXXIII Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENP). En ella participan más de 350 expertos que han constatado que es el momento de hacer frente a nuevos problemas, cada vez más presentes.

Otros factores en juego

Precisamente, el presidente de la SENP, Juan Narbona, llamó la atención ayer sobre el incremento de casos de autismo o del espectro autista (es decir, aquellos en los que no se diagnostica una enfermedad 'de libro' pero sí muy vinculada).

"No sabemos si realmente ha aumentado la incidencia de la patología o es que hay más diagnósticos, pero lo que está claro es que vemos muchos más casos y que se han ampliado los trastornos del espectro autista", aseguró.

Explicó que este mal tiene una poderosa base genética que predispone en mayor o menor medida al paciente. No obstante, no ocultó que hay factores ambientales y sociales que también pueden influir.

Incluso, algunos de los casos de acoso escolar que se dan están relacionados con el autismo. "A veces son presa de este maltrato los niños que ya de base tienen alguna dificultad y carecen de habilidades sociales para reaccionar o contestar a tiempo", apuntó ayer.

Tanto en esta enfermedad como en otras, los neuropediatras llamaron la atención sobre la necesidad que existe de que exista más coordinación entre los especialistas, los médicos de atención primaria y los expertos en otros temas. Por ejemplo, en las consultas se reciben también otros problemas de aprendizaje, como la dislexia, que hacen que aparezcan más casos que antes no se trataban de una forma específica.

Por otra parte, no hay que olvidar que el entorno o las condiciones de vida influyen. Sobre esto, Juan Narbona explicó, por ejemplo, las diferencias tan notables que hay entre los niños criados en un país o en otro.

"Es curioso que los niños de Hong Kong tienen mucha menor hiperactividad que los occidentales. Sin embargo, cuando un pequeño chino es criado en Occidente, sufre el problema igual que europeos o americanos", concretó.

Con esto advirtió de que la pedagogía, la forma de educar o los tan corrientes hábitos sociales influyen más de lo que parece. Por ejemplo, hablar bajo o acompañar las palabras de gestos suaves pueden ayudar mucho.

5.000 casos en el Servet

En el Hospital Miguel Servet de Zaragoza se ha hecho una recopilación y, dentro del programa siglo XXI, se ha observado que, desde el año 2000 y hasta mayo de 2008, se han atendido en Neuropediatría del Servet 5.007 casos nuevos (existen otros que ya se siguen desde que nace el bebé y se van derivando, que no han sido contabilizados).

Según especificó Javier López Pisón, integrante de esta unidad, las causas más frecuentes de consulta fueron los retrasos psicomotores, las cefaleas, los episodios paroxísticos (mareos, crisis de tipo epiléptico o febriles) y alteraciones en la fontanela (en el cráneo) de los bebés.

A su vez, los diagnósticos más frecuentes, por este orden, fueron las cefaleas, los trastornos paroxísticos, la epilepsia, las encefalopatías y las enfermedades raras (las que recogen un pequeño número de afectados). Estas, en concreto, afectaron al 8,8% del total de estos niños. La incidencia de la epilepsia fue del 10%.

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