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POLÍTICA

La pupila se confunde con el maestro

La candidata del PSOE, Eva Almunia, repite gestos y, en algunos momentos, llega a mimetizarse con su antecesor, Marcelino Iglesias. Asesores de comunicación advierten de que la consejera podría perder credibilidad si sus modos acaban ganando protagonismo a su discurso.

El presidente Marcelino Iglesias y la candidata Eva Almunia, en uno de los últimos plenos de las Cortes.
La pupila se confunde con el maestro
CARLOS MONCíN

Nuevos retos, mismos valores". "Nuevos tiempos, mismo compromiso". Son los lemas que el PSOE ha utilizado para lanzar a su candidata a la DGA, Eva Almunia, a la escena pública. A estos eslóganes podría unirse el de "Nueva candidata, mismos gestos". A tenor de las últimas intervenciones de Almunia como consejera de Presidencia, en las Cortes, queda claro que ha aprendido e interiorizado la personalidad de Marcelino Iglesias. Hasta el punto de mimetizarse con él en algunos momentos en exceso. Pero este encorsetamiento y la pérdida de naturalidad puede poner en entredicho su credibilidad y que sus gestos acaben ganando protagonismo a su discurso.

Salta a la tribuna de las Cortes lenta, con paso firme. Coloca los papeles sobre el atril y en su primera intervención sigue el guión. Lee pausada, con un tono templado, remarcando las ideas que le interesan y explayándose en datos y gestión. Apenas entra a la confrontación con la oposición. Como Iglesias. Evita gesticular en exceso. Parece constreñida por un modo de actuar establecido. Entonces llega la réplica. Comienza la escenificacióndel álter ego del presidente.

Pase taurino

Las manos levantadas a la altura de la cintura y en paralelo, abiertas lo justo, no más allá del cuerpo. Como su maestro. No se queda ahí. Se ladea hacia atrás, con un pequeño movimiento de cadera característico del presidente, como un pase taurino. En algún momento, incluso agarra la esquina de la tribuna. Como él. Pero intenta cambiar el tono. Sale la verdadera Almunia, la vehemente, la apasionada. Pero a veces está demasiado pendiente de su puesta en escena y su argumentación se desinfla. La templanza de Iglesias da paso a los impulsos sin control de Almunia. Algunos compañeros de partido aplauden su sello, pero otros difieren y consideran que debe seguir las enseñanzas y no desbocarse.

No en vano, su aterrizaje en el hemiciclo ha avivado las tediosas sesiones parlamentarias de los últimos meses. Los diputados populares se remueven en sus asientos a cada palabra de la consejera, a cada provocación, y los socialistas se rebelan. Su condición también de candidata ha hecho que la precampaña se haya colado de lleno en la Aljafería. Pero Almunia pide calma. La candidata socialista incluso se atrevió en el último pleno de las Cortes a mandar callar al portavoz del grupo, Jesús Miguel Franco. Como si su maestro le dirigiera y le hiciera una llamada al orden para que la templanza y la prudencia de las que Iglesias presume vuelvan al Parlamento. Por eso, Almunia no pierde de vista cualquier movimiento de Iglesias, toma nota de los últimos apuntes que el 'profesor' le indica en la cafetería antes de su intervención... Continúa la tutela. Pero esta mimetización tiene efectos negativos. "Para que un político pueda transmitir confianza debe resultar natural", aconseja el asesor de comunicación pública y política, Yuri Morejón. Y a Almunia le falta dentro del hemiciclo. Fuera, cuando el examen ha acabado ya no tiene problemas y se desenvuelve con naturalidad. Algunos diputados ven incluso un punto de frivolidad.

"Las palabras no tienen credibilidad. Son las personas las que la aportan con su puesta en escena que debe ser natural. También la trayectoria política se valora", explica Morejón, que avisa de que el problema es si los gestos atraen toda la atención en detrimento de los proyectos. Y Almunia, como dice Morejón, busca identificarse con el presidente e imitarlo. "Cuando transmites naturalidad, trasladas convicción, credibilidad y confianza. Sin confianza, no hay voto".

La co-directora de la firma de asesoramiento de imagen 'Qué me pongo', Montse Guals, recuerda que "las comparaciones son odiosas". "Cada persona es única y no debe imitar a nadie. Debe buscar el punto de diferencia", recalca. "El grado de conocimiento (en el caso de Almunia es mucho menor que el de Rudi) es decisivo a la hora de posicionar a un candidato de forma estratégica", apostilla Morejón.

Los socialistas lo han tenido en cuenta y, por eso, su táctica electoral va ligada a la imagen de Iglesias, al menos en esta primera fase, para aprovechar su tirón. Almunia está aún en fase de conocimiento. "Da igual que hablen mal o bien, lo importante es que se hable de ella", justifican fuentes socialistas. Después llegará la etapa de la empatía, cuando se intente transmitir una imagen positiva. Habrá que ver si para entonces, Almunia ha logrado desprenderse de la sombra de Iglesias y sabe caminar sola hacia el Pignatelli. Desde su entorno aseguran que "sorprenderá".

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