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Aragón

AGUA

La concesión del minitrasvase hubiera sido insuficiente para Barcelona en 2007

Para demostrar la irracionalidad de una obra de emergencia y un único uso, tal y como se ha vendido que será el trasvase a Barcelona, basta con señalar su precio de 180 millones de euros. Una inversión (idéntica al coste del recrecimiento del embalse de Yesa) completamente desmesurada para los fines que se plantean. Pero lo más absurdo de todo es que la obra puede resultar ineficaz para cumplir los objetivos previstos porque el consumo actual del Campo de Tarragona no permite llevar a la Ciudad Condal toda el agua que se pretende si persiste la sequía.

El minitrasvase a Tarragona tiene, desde que se aprobó por ley en 1981, una concesión de cuatro metros cúbicos por segundo de agua procedente de los canales de los regantes del Ebro. Ese caudal, que suma 126 hectómetros cúbicos al año, se supone que se obtiene mediante el ahorro que se habría conseguido con la modernización de esas mismas canalizaciones, unas obras que en realidad todavía no se han completado.

En cualquier caso, la realidad es que la infraestructura que lleva el agua desde los canales del Delta hasta el Campo de Tarragona únicamente puede transportar 3,85 metros cúbicos por segundo, es decir, 121 hectómetros cúbicos anuales. El grosor de la tubería no permite el paso de más caudal.

Hasta ahora se viene comentando desde los principales responsables del proyecto en los Ejecutivos central y catalán que la prolongación del minitrasvase hará posible destinar entre 40 y 50 hectómetros cúbicos a Barcelona, un cálculo realizado con las cifras del gasto medio de la concesión de 1981, que es 65. Pero con los datos más recientes en la mano, la realidad es que, si se mantiene el consumo del Campo de Tarragona de 2007, solo quedarían 30 para llevar hasta la capital catalana. Eso con una previsión conservadora, porque lo normal es el crecimiento, más aún en un año donde la sequía aprieta igual de fuerte en la provincia tarraconense que en la barcelonesa.

El reciente decreto-ley que habilita el trasvase a la Ciudad Condal parece haber pensado en ello, ya que también faculta a la Generalitat a comprar derechos de agua a los regantes de la cuenca del Ebro. Esos caudales, en teoría, permitirían compensar los que se le quiten al Delta con la nueva detracción y completar la dotación de Barcelona.

Sin embargo, aunque alguna comunidad de regantes esté dispuesta a vender parte de su concesión (esa empresa también puede resultar complicada en un año con dificultades para completar la campaña de riegos), el problema de la capacidad de conducción del ministrasvase haría inútil la operación, porque el máximo transportable seguiría en 121 hm3. De hecho, para evitar esa cuestión, el derogado trasvase del PP, que quería ampliar la concesión a 190 hm3, preveía duplicar el tamaño de la tubería.

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