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NAVIDAD

La comitiva real llega a los barrios más populosos

Ningún niño se quedó ayer en Teruel sin ver a los Reyes Magos. La cabalgata de Oriente hizo un extenso recorrido; prácticamente de punta a punta de la ciudad, repartiendo caramelos, pequeños juguetes y, sobre todo, grandes cantidades de ilusión. Los barrios de la Fuenfresca, del Ensanche y de San León fueron el escenario de la comitiva real antes de adentrarse en las calles del Casco Histórico.

A las cinco y media en punto los Magos llegaron a la capital a través del ascensor del Óvalo. Melchor, Gaspar y Baltasar, tan apenas pudieron moverse. Los más pequeños no quisieron perderse el primer contacto con sus reyes preferidos, tocarles y pedirles los juguetes con los que llevan semanas soñando.

Posteriormente, los Reyes de Oriente se trasladaron hasta el Palacio de Congresos desde donde partió la cabalgata. Catorce carrozas formaron parte de su comitiva, con pajes y acompañantes que lanzaron de los vehículos de luces y colores 2.400 kilos de caramelos y 12.000 pequeños juguetes, que los niños se afanaban en coger.

A las carrozas habituales, con figuras de animales, flores y personajes de cuentos, se sumaron ayer otras de asociaciones de barrios rurales. La de Concud fue, con un mamut rodeado de niños que representaba la riqueza paleontológica de esa zona, una de las más llamativas. Baltasar, subido en un trono formado por un caracol gigante, se convirtió en el rey favorito. La noche más esperada terminó ayer en el belén viviente de la plaza de la catedral, integrado por 23 personajes.

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