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Aragón

HISTORIA

Identificada genéticamente la primera dinastía de los Reyes de Aragón

El Estudio antropológico y genético realizado por el Gobierno de Aragón, la Universidad de Zaragoza e Ibercaja confirma, entre otras cosas, la identidad de Ramiro II.

Recreación de Ramiro II
Identificado el gen de los reyes privativos de Aragón
HA

Una investigación multidisciplinar ha identificado el gen de la primera dinastía de los Reyes de Aragón fundada en el año 1035 y anterior a la constitución de la Corona de Aragón en 1137 gracias al análisis de restos óseos que sugieren la identificación de Ramiro I, su madre y sus hijas Sancha, Teresa y Urraca, Ramiro II y posiblemente la de Alfonso I el Batallador.

El estudio, coordinado por la Universidad de Zaragoza, se ha centrado en los restos del Panteón Real de San Juan de la Peña, donde se encontrarían Ramiro I, Pedro I y Sancho Ramírez; del Monasterio de las Benedictinas de Jaca, donde se custodia el sarcófago de la condesa Sancha con sus restos y los de Doña Teresa y Doña Urraca; y de la Iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca, donde se encontrarían los de Alfonso I y Ramiro II.

La investigación ha requerido el estudio de un número muy elevado de esqueletos y restos de cerca de setenta individuos, la mayoría en un muy mal estado de conservación, y de trabajos forenses, antropológicos, radiológicos, genéticos, de datación de carbono 14 y de estudio de isótopos estables para el análisis de la dieta, químicos y de reconstrucción fisiognómica y estudio de documentación histórica.

Según ha explicado la directora de las investigaciones, la catedrática de Medicina Forense de la Universidad de Zaragoza, Begoña Martínez Jarreta, en el panteón de San Pedro el Viejo, y a falta de una confirmación adicional de carbono 14, existen firmes evidencias de que realmente está enterrado Ramiro II.

Además, los estudios realizados en la tumba de Alfonso I, que acoge un importante número de restos de unos siete varones de distintas edades, entre ellos dos esqueletos prácticamente completos, indican con «sólidas evidencias» que uno de ellos es compatible con el de este monarca.

En el sarcófago de la condesa Sancha se han confirmado restos de nueve individuos y los vínculos de parentesco obtenidos a través del estudio del ADN, las edades y la alimentación evidencian «con alta seguridad» que se corresponden con los de doña Sancha, sus hermanas Urraca y Teresa y los de la abuela de todas ellas y madre de Ramiro I, Sancha de Aibar, todo un hallazgo porque se desconocía donde podía haber sido inhumada.

La complicada trayectoria del Panteón Real de San Juan de la Peña ha impedido localizar los restos de los tres primeros reyes, Ramiro I, Pedro I y Sancho Ramírez, que son lo que faltan por identificar dentro de un conjunto muy amplio de piezas óseas y dentarias, pero los análisis de la tumba diez indican que podrían pertenecer a Ramiro I.

En San Juan de la Peña se han confirmado además la presencia de un grupo de personas que debieron ser inhumadas en tumbas excavadas en la roca en los siglos VIII al X y relacionadas con el monasterio antes de su refundación en 1025, y su presencia, ha dicho Martínez Jarreta, cambia la perspectiva sobre el entorno social en el surgió el linaje real aragonés.

Se trata de un grupo con lazos familiares entre sí que podría estar relacionado con el condado de Aragón, según ha indicado el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, Carlos Laliena, y algunos de ellos, con una elevadísima talla para la época, 1,80 metros, habrían sido guerreros por su condición atlética y las lesiones que presentan.

En el estudio se ha obtenido el perfil genético de 18 individuos que mantienen relaciones de parentesco en algunos casos entre sí y se ha analizado el cromosoma 'Y' masculino de los restos que ha permitido la identificación de haplogrupos en varios varones obteniendo un perfil genético típico del Pirineo y del área más occidental de Europa. Se trata de haplogrupos de ADN mitocondrial que se heredan por vía materna que son exactamente los mismos que investigadores catalanes acaban de identificar en individuos del mismo linaje o relacionados que vivieron siglos después.

Además, el grupo sanguíneo predominante de los restos analizados, a partir del ADN de los huesos, es el A seguido del O, y los análisis han permitido corroborar que la dieta real incluida un alto contenido en carne que se incrementó con el paso de los años, y también las dolencias que padecían.

Según ha apuntado el antropólogo José Ignacio Lorenzo, Ramiro II tendría 61 años cuando murió, una altura de 1,60 o 1,61, padecía gingivitis, artrosis generalizada y escoliosis. Alfonso I, murió con 61 años y 1,61 o 1,62 de altura, tenía una dentadura sana, aunque con sarro y una muela del juicio extraída, un desarrollo muscular especial en la clavícula y el brazo que se relacionan con el uso de la espada, una fractura de peroné y artrosis. Doña Sancha, tendría entre 55 y 60 años, una altura de 1,52 metros y habría tenido descendencia.

La coordinadora de la investigación ha hecho hincapié en que se trata de un estudio «único» por el rico material investigado en tres localizaciones diferentes y el valor histórico y patrimonial de los restos analizados y el nivel científico de los trabajos realizados que debe hacer a la sociedad aragonesa «creer» en el potencial de su tejido investigador y en la necesidad de invertir en investigación científica, aunque sea un momento «pésimo» para reivindicarlo.

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