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El primer gran incendio del verano en Aragón quema 255 ha cerca de Graus

En la zona han trabajado numerosos medios aéreos y terrestres y se ha declarado el nivel 2 de alerta para movilizar a la UME. Cuatro vecinos han tenido que ser desalojados de un caserío por precaución. 

Aragón ha registrado este viernes el primer gran incendio del verano. Numerosos medios aéreos y terrestres están trabajando intensamente durante toda la tarde para tratar de controlar un fuego que arrasó 255 hectáreas de campos de cultivo y de encinar y que ha obligado a desalojar a cuatro vecinos en la localidad de Torres del Obispo, perteneciente al municipio de Graus. El Gobierno de Aragón ha activado incluso el nivel 2 de alerta para movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ha llegado a última hora a la zona para reforzar el operativo de extinción.

El Gobierno de Aragón ha informado sobre las 21.30 de que el incendio forestal evolucionaba favorablemente y se esperaba darlo por estabilizado en las próximas horas. De hecho, ya se habían retirado los medios aéreos y continúan trabajando varias cuadrillas terrestres con autobombas y la UME, además del director de extinción y personal técnico. El Cecop ha decidido mantener el nivel 2 de alerta para continuar con las labores de extinción.

Quemó 255 hectáreas y cuatro vecinos fueron desalojados de un caserío por precaución.

Lo que en un principio parecía un fuego de escasa importancia por unos rastrojos fácilmente controlables, se ha ido complicando por las adversas condiciones debido al viento de componente sur, a la extrema sequedad ambiental y a las altas temperaturas.

La Dirección General de Interior y Protección Civil ya había informado este viernes de que Medio Natural y Gestión Forestal había establecido el nivel de alerta roja de peligro de incendios forestales en casi todo Aragón, excepto Gúdar, Mijares, Javalambre, Pirineo Axial y Oriental y Prepirineo Central, que estaban en alerta naranja.

Las llamas prendieron al mediodía en un campo cercano a Torres del Obispo, en la zona que conduce al despoblado de Castarlenas. Las causas del incendio se desconocen y están en investigación, según ha informado la DGA.

Concretamente, comenzó a arder una zona de rastrojos de la reciente cosecha, sobre la que había descargado un par de noches antes una intensa tormenta eléctrica seca. Varios vecinos dieron la voz de alerta y rápidamente se montó un amplio operativo para intentar frenar el avance del fuego. Por momentos parecía que iba a ser una tarea relativamente fácil, pero nada más lejos de la realidad ya que se ha ido extendiendo de forma incontrolada hacia una zona forestal.

El Gobierno de Aragón ha desplegado cinco cuadrillas helitransportadas (dos de ellas de la BRIF de Daroca), cuatro helicópteros, medios aéreos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (tres aeronaves), cuatro cuadrillas terrestres, agentes de protección de la naturaleza, tres autobombas y los bomberos de la Diputación Provincial de Huesca de los parques de Benabarre-Graus y Barbastro-Monzón, así como un vehículo del puesto de mando avanzado. No obstante, el incendio se ha ido agravando y eso ha hecho que a media tarde se declara el nivel 2 de alerta para movilizar a los componentes de la Unidad Militar de Emergencias.

El alcalde pedáneo de Torres del Obispo, Alfredo Burrel, ha explicado que sobre las 20.00 el incendio estaba ya casi controlado después de que las llamas se hubieran extendido en una lengua larga de unos cuatro o cinco kilómetros pero estrecha ya que pudo acotarse por tierras de labor que frenaron su propagación.

Burrel ha valorado el amplio despliegue de medios terrestres y aéreos "porque durante muchos momentos han estado sobrevolando la zona tres hidroaviones de distintos tamaños y cuatro helicópteros con volquetes que han sido determinantes para frenar el avance de las llamas".

También ha destacado la importancia de la colaboración de los vecinos ya que muchos de ellos pusieron a disposición del operativo, además de su trabajo personal, sus medios mecánicos y bombas de riego que contribuyeron en buena medida a detener las llamas. Estas han amenazado el caserío de La Puebla del Mon hasta el punto de que el 112 ha decidido desalojar a los cuatro vecinos que viven allí como medida de prevención.

Como el resto de sus convecinos, Itziar y Carlos han vivido con mucha preocupación el avance de las llamas desde su casa de Pueyo de Marguillén, localidad que ha quedado en algún momento relativamente cerca del frente del incendio. "Hemos sentido angustia porque veíamos muy próximo el fuego, y, sobre todo, porque el viento parecía empujarlo hacia la cercana localidad de La Puebla del Mon, pero afortunadamente parece que ya está todo controlado", confesaba esta tarde Itziar mientras su esposo se encontraba con otros vecinos en la plaza del pueblo dispuesto a echar una mano al operativo si fuera necesario.

Un papel más protagonista ha tenido en el primer momento del estallido de las llamas la joven pueblense Julia Trillo, que ha acudido con su padre, Joaquín, y otros convecinos para intentar controlar las llamas en cuanto se han detectado pero que, reconoce, se han visto impotentes porque "había mucho viento avivando las llamas entre los rastrojos y pacas de paja y nos ha sido imposible frenarlo en un primer momento". Julia agradece la intervención "rápida y muy efectiva" del operativo anti incendios desplegado y señala que, sin su participación, "el fuego se hubiera podido descontrolar porque se daban todas las circunstancias de calor, viento y sequedad ambiental para que todo hubiera ardido como una yesca".

A última hora de la tarde, los efectivos antiincendios estaban realizando tareas de control de los rescoldos y de enfriamiento de la zona afectada esperando la inminente llegada de la UME para reforzar el dispositivo que se va a quedar de retén toda la noche.

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