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Huesca

Perspectivas 2021

Pilar Gracía: "No creo que la pandemia acabe arruinando esa forma de ser de los españoles"

Es propietaria de Bodegas Bal Minuta y estudia las vides perdidas para encontrar variedades que se aclimaten a la altura, porque en la adaptación está la clave de la supervivencia, incluso ahora. 

Pilar Gracia, junto a uno de los campos donde ha plantado vides.
Pilar Gracia, junto a uno de los campos donde ha plantado vides.
Rafael Gobantes

Pilar Gracia pasaba los veranos de su infancia en Barbenuta y allí se instaló en 2010 para ver crecer a a sus dos hijos y sus 20.000 vides.

En 2010 había una crisis económica. ¿Qué le asustó más? ¿Aquel comienzo o la situación actual?

Entre comillas, nos asustó más empezar nuestro proyecto en medio de una crisis porque los inicios son muy duros. Plantamos unas vides pero teníamos que buscar trabajo hasta que empezaran a producir. No nos contrataban en ningún sitio, así que montamos una empresa de limpieza de edificios. La situación actual genera miedo e inestabilidad, pero haber pasado ya una crisis te hace pensar que de todo se sale con trabajo, esfuerzo y salud.

¿Cómo se vive la pandemia a 1.200 metros de altitud?

Seguro que nuestra concepción de la pandemia es muy diferente a la de mucha gente porque vivimos en un pueblecito en el que estamos dos casas. Somos conscientes de que es un problema sanitario importante, de que hay que ir con cautela. Llevamos mucho tiempo sin ver a nuestra familia y eso es duro. Frente a esto, lo mejor es intentar adaptarte. Hay cosas contra las que no puedes luchar y no se puede estar constantemente enfadado.

¿Qué espera de 2021?

A nivel personal, seguir con la construcción de nuestra bodega y que los niños sigan yendo a la escuela. Tienen derecho a la educación, a otra vida fuera de la que hay en su casa y a relacionarse con niños de su edad. A nivel global, que la pandemia termine. No sé si la solución será la vacuna o las medidas preventivas. Aunque creo que esto último es más difícil.

¿Cómo cree que seremos después de esta pandemia?

Económicamente, saldrán los negocios con una fortaleza interna. Se lanza un mensaje positivo para todos, y eso es importante, pero mucha gente se quedará en el camino. Personalmente, estamos perdiendo la empatía, la cercanía con los demás y eso nos está deshumanizado.

Y el modelo de vida ¿será el mismo?

Creo que en parte sí. Los que somos de juntarnos con la gente, hacer comidas con familia y amigos, salir… lo seguiremos siendo, y puede que más. Tal vez cambien cosas, como el teletrabajo, que antes no se planteaba, y el comercio, porque la gente se ha acostumbrado a comprar por internet... Pero en nuestro genotipo está ver las cosas, hablar con la gente... No creo que una pandemia acabe arruinando esa forma de ser de los españoles…

¿Está sufriendo muchas afectaciones el sector del vino?

Muchísimas. En verano hubo un respiro, pero al cerrar de nuevo la hostelería ha caído la venta de vino. Los españoles somos de salir a tomar algo, cenar, comer... Si el restaurante está cerrado pierde el dueño, los empleados, los distribuidores y los productores. Hay muchas bodegas que solo trabajan para hostelería y exportación... se han cerrado muchas puertas al mismo tiempo.

¿Qué aportará al futuro el proyecto para recuperar variedades de vides perdidas de montaña?

Recuperamos madera de vides perdidas, las injertamos y plantamos para ver qué variedades eran interesantes. Había dos y entramos en un proyecto con el CSIC para estudiar su ADN. Una no estaba en el banco de germoplasma de Movera de Aragón, pero una estación de viticultura de Navarra la tenía. Si podemos lograr que la autoricen para plantarla, está muy adaptada a zonas de altura, zonas más frescas, que es el futuro de la viticultura.

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