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Los reparos medioambientales obligan a retrasar hasta 2020 la anunciada mejora del acceso a Bujaruelo

La Diputación Provincial de Huesca ha tenido que anular el contrato que había licitado por 390.000 euros y se ha puesto manos a la obra para cumplir los requisitos del Inaga.

Pradera de San Nicolás de Bujaruelo, punto final del acceso.
Pradera de San Nicolás de Bujaruelo, punto final del acceso.
DPH

La reivindicada mejora del acceso al valle de Bujaruelo, situado en la zona periférica de Ordesa en su entrada por Torla, tendrá que esperar hasta 2020. La Diputación de Huesca había sacado ya a licitación las obras, pero se ha visto obligada a anular el contrato y retrasar el proyecto por los reparos del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental.

La DPH se va a poner manos a la obra para cumplir cuanto antes los condicionantes requeridos por el Inaga, que también dependen en parte del Ayuntamiento de Torla y de la Mancomunidad Forestal del Valle de Broto, promotora del proyecto. No obstante, admiten que teniendo en cuenta los plazos administrativos, las obras no podrán empezar hasta pasado el invierno, cuando las condiciones meteorológicas sean también favorables.

El proyecto consiste en asfaltar la actual pista de tierra que da acceso al espacio natural de la cabecera del río Ara, con el fin último de abrir el valle al turismo. Este camino arranca en la intersección entre los accesos a Ordesa y Bujaruelo, en el conocido puente de los Navarros, y continúa hasta ascender a 1.300 metros de altura y llegar al refugio y zona de acampada de San Nicolás de Bujaruelo con una longitud total de 6,1 kilómetros. De ellos, habría que asfaltar 4,9 porque el resto son tramos de hormigón.

La Diputación sacó las obras a licitación el pasado 15 de marzo por 390.000 euros y un plazo de ejecución de 12 meses, pero recientemente ha comunicado la renuncia de seguir adelante con el procedimiento por no contar todavía con las autorizaciones necesarias para su realización.

Y es que solo unos días antes, el Inaga remitió un informe a la Mancomunidad Forestal del Valle de Broto solicitando el envío de más documentación. Un informe que posteriormente remitieron a la DPH, que al ver que estos permisos podrían dilatarse demasiado en el tiempo, ha decidido posponer el contrato.

En concreto, el Inaga considera que la mancomunidad no ha justificado debidamente la compatibilidad entre el asfaltado y el mantenimiento del uso del acceso como vía pecuaria para ganado (en la zona alta pasan más de 3.000 vacas), ni tampoco la localización precisa de los elementos de defensa. Datos que, a su juicio, son "imprescindibles" para tramitar la autorización ambiental.

También pide un acuerdo del pleno del Ayuntamiento de Torla comprometiéndose a cumplir con el mantenimiento del asfaltado, garantizando las condiciones de seguridad para la circulación y la adecuada señalización, y eximiendo al departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de cualquier responsabilidad.

Fuentes de la DPH han insistido en que coinciden con los criterios establecidos con el Inaga para compaginar los usos turísticos y ganaderos de este acceso. "Somos los primeros interesados en que sigan siendo compatibles", recalcan.

Enrique Ramón, de la Mancomunidad del Valle de Broto, entiende que el Inaga sea estricto con los requisitos medioambientales, pero confía en contar pronto con todas las autorizaciones. Y es que subraya la importancia de este proyecto "porque es un valle donde no tenemos comunicación con Francia ni pistas de esquí y sería una forma de desarrollarlo turísticamente en invierno, algo que es imposible sin un acceso en condiciones".

Además, sería el primer paso para poder impulsar otro proyecto que llevan años gestando: un circuito de esquí de fondo en la zona alta del valle, el entorno de la ribera de Otal. Una oferta que ayudaría a incrementar la ocupación de los establecimientos hoteleros de la zona.

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