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La DGA redimensiona los regadíos pendientes Sobrarbe para que sean "viables"

Un nuevo estudio identifica solo 500 hectáreas como factibles, pero se compromete a buscar fórmulas para otras 4.000 potenciales en las zonas altas de la comarca.

Vista aérea del río Cinca a su paso por Aínsa.
Vista aérea del río Cinca a su paso por Aínsa.
Rafael García/Girolibre

La comarca de Sobrarbe está un poco más cerca de cumplir su histórica aspiración de contar con unos regadíos como herramienta fundamental para luchar contra la despoblación, la principal lacra que viene combatiendo desde hace ya muchos años. El Gobierno de Aragón ha actualizado un estudio que redimensiona esta futura mancha regable identificando como verdaderamente "viables" únicamente 500 hectáreas a las que se podría suministrar agua del río Cinca por gravedad, aunque también se ha comprometido a buscar fórmulas alternativas para transformar otras 4.000 hectáreas potenciales en las zonas más altas de la comarca.

Los agricultores y ganaderos de Sobrarbe fueron convocados la semana pasada en la sede comarcal a una reunión con los técnicos que han elaborado un estudio por encargo del departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, que expusieron la situación actual del proyecto.

En él se desecha definitivamente la opción original que se planteó en su día de llegar a regar 4.100 hectáreas con un sistema de suministro directo desde Lafortunada, que también serviría para mejorar el abastecimiento de agua de boca de las poblaciones. Y es que el coste económico de este macroproyecto era totalmente inasumible.

Según explicó el alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo, este nuevo estudio del Gobierno de Aragón tenía como principal objetivo aclarar qué zonas eran "más y menos viables" para su transformación en regadío en función de las características orográficas de cada lugar.

De 16.000 a 17.000 euros por hectárea

Así, los expertos han definido que las áreas donde sería más factible la modernización estarían en los entornos de Aínsa, Labuerda, Boltaña o El Pueyo de Araguás, donde se podría transportar el agua "por su propio peso". Sería una mancha de unas 500 hectáreas con un coste de transformación de entre 16.000 y 17.000 euros cada una.

Mientras, las zonas con más dificultad corresponderían con las que se encuentran en las más altas, es decir, Laspuña, La Fueva o Bárcabo, por ejemplo, ya que no solo habría que bombear el agua sino también instalar una tubería de mayor tamaño. "Aunque ahora van a hacer un estudio más pormenorizado para ver si hay alguna posibilidad de que puedan ser viables a un coste razonable", añadió Pueyo.

Por ahora no hay plazos para la ejecución, pero el alcalde de Aínsa considera que se ha dado un paso muy importante "porque todo entraba en un mismo paquete y ahora ya se ha partido", manifestó gráficamente. Por ello, espera que se aceleren las gestiones para empezar a crear comunidades de regantes, "que son las que tienen la clave final", subrayó.

Mantener los pueblos "vivos"

Joaquín Solanilla, secretario provincial de UAGA y ganadero de Sobrarbe, también resaltó la importancia de estos regadíos "para poder mantener los pueblos y que se puedan quedar más familias a vivir ya que en muchas de estas zonas no va a llegar nunca la industria y del turismo se vive en épocas muy puntuales, con lo que para vivir los 365 días tienes que tener una alternativa que te ofrezca una calidad de vida si queremos frenar la despoblación", subraya. Además, aclaró que la idea sería transformar únicamente una media de 10 o 15 hectáreas por explotación para apoyar la ganadería extensiva o cultivar leñosos o viña.

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