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SD HUESCA

Un lobo con piel de cordero

El Salamanca, próximo rival, lleva diez derrotas seguidas, pero el cambio de técnico augura el efecto revulsivo.

Camacho enreda con Sorribas, ante las miradas sonrientes de Corona y Molinero, protagonista posterior en la rueda de prensa.
Un lobo con piel de cordero
RAFAEL GOBANTES

El Salamanca podría parecer un rival propiciatorio por aquello de las diez derrotas consecutivas que acumula. Pero en el Huesca no se fían del conjunto charro y menos después de que su técnico, Óscar Cano, fuese destituido el lunes por la noche. El nuevo inquilino del banquillo, Pepe Murcia, toma las riendas desde esta mañana. La visita del conjunto oscense el próximo sábado se percibe como la ocasión ideal de poner fin a una trayectoria decadente que supone una seria amenaza para el titular del Helmántico.

El cuadro salmantino marca en la actualidad la frontera del descenso con 24 puntos, los mismos que en su día le encaramaron a los puestos de privilegio de la clasificación. El Huesca tiene cinco más, por lo que un triunfo en terreno castellano leonés implicaría poner tierra de por medio con un rival directo.

La importancia de estos tres puntos no pasa inadvertida para los pupilos de Onésimo Sánchez. «Después de perder en casa, afrontamos el partido con mucha ilusión», subrayaba ayer Molinero, reflejo de la sed de puntuar que reina en el equipo azulgrana tras el varapalo que supuso la derrota ante el Girona por la mínima y en el tiempo de prolongación.

Que el Salamanca haya sumado cero de los últimos treinta puntos en disputa tampoco concede más posibilidades al Huesca. Al menos eso es lo que opina Molinero, quien asegura que «no hay que fiarse de las rachas».

Más allá de la superstición que acompaña al tradicional dicho de a entrenador nuevo victoria segura, la única certeza es que el plantel charro tendrá una motivación especial esta semana. «Los jugadores van a partir de cero y el sábado darán el cien por cien delante de su afición», opina el lateral azulgrana.

Refugiarse en la propia identidad es el recurso habitual, la filosofía de vida de los futbolistas de Onésimo. «Mi discurso de siempre es que nosotros tenemos que ser el Huesca. A partir de ahí tenemos mucho ganado», sentencia Molinero.

Si un triunfo ante el Girona habría acercado los puestos de promoción de ascenso, la derrota ante los catalanes acompañada de otro resultado negativo -incluso un empate, por aquello de que solo es un punto- devolvería al cuadro azulgrana a la órbita de las posiciones de peligro. «Ganas dos partidos y estás en mitad de tabla, pierdes dos y te vas para abajo. Todo el mundo aprieta al máximo y nadie te regala nada. Si sacamos tres puntos en Salamanca nos ponemos otra vez en una buena situación», apunta Molinero.

Estrenar técnico y las ganas de salir del descenso son circunstancias que juegan a favor de la motivación de este histórico del balompié nacional. «Ellos llevarán la iniciativa al estar en casa. Nosotros tendremos que utilizar nuestras armas», advierte el defensa del Huesca, que insiste en el mensaje de precaución: «No hay que despreciar al Salamanca, que es un gran equipo».

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