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CAMINO DE SANTIAGO

El Año Jacobeo no atrajo más peregrinos al camino, que registró una cifra similar a 2009

Por el albergue de Jaca pasaron 4.000 personas a lo largo de 2010, la mitad de nacionalidad española.

Dos peregrinas en el albergue de Jaca, que en los meses de invierno está menos frecuentado.
El Año Jacobeo no atrajo más peregrinos al camino, que registró una cifra similar a 2009
LAURA ZAMBORAíN

El Año Jacobeo 2010 no cumplió finalmente las expectativas que había despertado en Aragón. Se esperaba una gran afluencia de peregrinos, y no fue así, sino muy similar en cuanto a cifras al 2009. Esto puede deberse a que todo el mundo esperaba una gran masificación y decidió dejar la peregrinación a Santiago de Compostela para un año «normal». Además, para conseguir la Compostela o el certificado de haber realizado el camino en Año Jacobeo, basta con recorrer a pie los últimos 100 kilómetros, a partir de Sarriá.

«El que tiene que hacer una auténtica peregrinación huye de los años santos debido a las aglomeraciones que hay, porque supone un obstáculo, y realizar el camino se hace más apetecible cualquier otro año», explicó Francisco Rapún, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca. «Además en esta zona tenemos la cabecera del camino y son muy pocas las personas que deciden empezarlo desde aquí», añadió.

Las cifras hablan por sí solas. El albergue de Jaca registró el año pasado 4.000 pernoctaciones, número similar al de 2009. La responsable del albergue, Mercedes Cortés, reconoció que «se esperaba mucha más gente, pero ocurrió lo mismo en el año Jacobeo de 2004, y en el 2005 hubo muchos más peregrinos que comentaron que lo habían dejado para el año siguiente por el tema de las aglomeraciones y por miedo a no tener sitio en los albergues». «La mayoría dice que el camino aragonés está muy bien arreglado y señalizado, por eso la gente se va contenta y muchas de las personas vuelven», añadió.

Hace ahora un año, tuvo lugar la inauguración del año Jacobeo, en Roncesvalles y en Jaca, con la presencia de los Príncipes de Asturias. Con esto, a juicio de la responsable del albergue, «ganamos un reconocimiento que por parte de los organismos oficiales no había existido». Hay que tener en cuenta «que nuestro Camino de Santiago, forma parte del francés, que es patrimonio de la humanidad».

2,5 millones invertidos

Con motivo de la celebración de este año santo, se han invertido 2,5 millones de euros (asumidos al 50% por el Gobierno de Aragón y por el Ministerio de Fomento a través del uno por ciento cultural) en la mejora y eliminación de algunos puntos negros del camino aragonés, y ha quedado un trazado «perfectamente transitable». Se repusieron senderos y recuperado pavimentos antiguos aparecidos en excavaciones; se acometieron desbroces, drenajes y compactación de firmes; se construyeron diez pasarelas sobre corrientes de agua (como la tradicionalmente demandada sobre el río Ijuez, en Castiello), y se habilitaron andadores adosados a los muros.

También se instalaron 1.300 metros de barandillas, se adecuaron las cunetas en los cruces de carreteras, se pintó con material antideslizante el túnel de Canfranc y se consolidaron los muros de contención, junto con la habilitación de 5 áreas de descanso.

«Son inversiones muy necesarias y que veníamos reivindicando desde hace mucho tiempo, pero nosotros, desde el punto de vista del peregrino, hubiéramos actuado en algunas zonas de diferente manera e incluso se han realizado algunas intervenciones que no considerábamos necesarias», reconoció Rapún. «Deberían habernos consultado por estos temas, porque el camino es para los peregrinos, que somos los que sabemos qué mejoras hacen falta y la señalización adecuada».

Pero la responsabilidad no termina una vez finalizadas las obras de mejora, ya que hay que mantenerlo en perfectas condiciones durante todos los días del año. Por ello, desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago reivindican la existencia de una persona que conozca a la perfección el camino y se encargue de coordinar este tipo de trabajos, «y que tuviera la competencia de tomar decisiones sin tener que esperar a que otros departamentos dieran el visto bueno, porque para cualquier incidencia hay que realizar un montón de trámites burocráticos y eso es inoperativo. Además si pasa algo, hay veces que no sabemos a quien llamar».

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